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1 febrero 2026
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Rufus T. Firefly al desnudo en vísperas de llegar a Guadalajara

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Será el día 6 de febrero, viernes, a las once de la noche, cuando salgan al escenario de la Sala Óxido de Guadalajara, a un precio de 25 euros en venta anticipada. El grupo madrileño Rufus T. Firefly se encuentra inmerso en la gira de ‘Todas las cosas buenas’, que le está llevando a recorrer gran parte del país, incluida la capital alcarreña.

La banda habla en esta detalklada información sobre futuros discos, para los que se está fijando en la sonoridad de las baterías del jazz clásico. «Si pudiéramos construir un disco a partir de eso sería súper feliz», admite.

Así se ha pronunciado en una entrevista concedida a Europa Press para LA CRÓNICA, el cantante y guitarrista de Rufus T. Firefly, Víctor Cabezuelo, quien admite que, de momento, están escuchando «mucha música», con «los ojos muy abiertos», mirando «muchas ideas» e intentando «buscar el camino a seguir» de cara a futuras composiciones.

«Tengo algunas cosas que me apetecen mucho hacer, que se acercan un poco más a la sonoridad de muchos discos de jazz antiguos, respecto a cómo suenan las baterías y el tipo de arreglos que hay ahí», señala, para apuntar, no obstante, que el disco puede que no tenga nada que ver con ello dentro de dos años «o cuando salga».

No será jazz en ningún caso «porque no somos tan buenos». «Pero sí que hay una sonoridad que a mí me gusta mucho. Me gusta sobre todo este sonido tan natural de las baterías del jazz clásico, que parece que están tocando aquí en esta habitación, cuando te pones un vinilo. Eso es algo que me encanta, porque siento cada golpe de la persona que lo ha tocado».

Creación sin final

Al hilo de ello y de cómo es su proceso de composición, Cabezuelo apunta que todo empieza con ideas «muy básicas» que tanto él como Julia Martín-Maestro, la otra parte pensante de la banda, van compartiendo luego con el resto de gente y completando en el local. «Es un proceso muy largo».

«Hay mucha gente que dice que las canciones no se acaban, se abandonan porque hay un momento que ya dices, bueno, voy a parar de meterle aquí partes o voy a parar de hacer arreglos porque tengo que sacar un disco. Yo no sé el momento en el que empiezo y tampoco el momento en el que acaba», sostiene.

Algo que pasa también con los textos de las canciones: «Me pongo a escribir cosas según me viene a la cabeza y luego voy rebuscando entre todas esas cosas que he escrito y a lo mejor una frase me inspira para hacer una canción o cojo un trozo para un estribillo que me pegaba. Es una cosa un poco de retales».

Todas las cosas buenas

Sobre ‘Todas las cosas buenas’ y si se han cumplido las expectativas puestas en él tras meses de su lanzamiento, Cabezuelo ha afirmado que antes de la publicación el grupo ya pensaba que tenía «muchas cosas interesantes que contar» y que de alguna manera «reflejaba lo que sentíamos». «Así que para nosotros antes de que saliera ya había como una pequeña victoria, aunque sea a nivel compositivo».

Así, la esencia del disco desde su publicación sigue aunque «un poco más desatada» y las canciones cambian, ha reconocido, tras constatar en los conciertos las reacciones de la gente, que hacen que «te puedas crecer en momentos determinados y, de repente, hay un estribillo o una parte instrumental que notas que a la gente le gusta mucho. Entonces tú te creces más y esa parte instrumental se vuelve mucho más grande que la idea inicial».

También está percibiendo, junto al resto de la banda, que los conciertos están siendo «muy emocionantes» y que la gente que va a verlos les mira «con otros ojos». «Y es algo muy bonito que está pasando en los directos que alguna vez habíamos podido sentir un poquillo, pero esta vez está siendo de una manera mucho más intensa».

En definitiva, ha reconocido que este último álbum ha cumplido sus expectativas, sobre todo a nivel musical. «Nos ha sorprendido mucho todo el recibimiento que ha tenido en un montón de listas, con un montón de gente hablando súper bien del disco. Pero tampoco es que tengamos nunca demasiadas expectativas porque no somos un grupo de ponernos objetivos».

Positivismo musical

Un trabajo que está escrito desde un «punto de vista muy personal», que tiene «mucho que ver» con las relaciones de Cabezuelo con sus amigos y toda la gente que quiere. «Les he estado viendo estos últimos años, cómo me han estado viendo a mí, cómo hemos estado en la mierda y seguimos en la mierda. Pero yo, con la gente que quiero, tengo que intentar darles un mensaje de esperanza porque no puedo verles hundirse».

Un mensaje que se trasladó a lo popular cuando se publicó ‘Todas las cosas buenas’ pese a que está dedicado a su gente más cercana. «A lo mejor ha calado de alguna manera, porque es un mensaje muy sencillo y muy honesto en el que se ve claramente que estoy queriendo decirle a alguien muy querido que ánimo».

Es por ello por lo que, pese a las vicisitudes que rodean el mundo actual ahora mismo, el cantante de Rufus T. Firefly ha reconocido que su último trabajo «quizá sí que es positivo», aunque matiza que ese positivismo que se plasma en ‘Todas las cosas buenas’ es «entre comillas».

Música con cascos

Respecto a cómo encaran los conciertos en la gira en la que están inmersos, Cabezuelo apunta que la banda se está centrando en el nuevo disco aunque recuperando canciones antiguas adaptándolas al ‘set’ y a la energía del directo actual. «Gente que nos ha visto durante muchos años y nos ve ahora está diciendo que es como el mejor momento de Rufus y que estamos como un poco en nuestro top de calidad de sonido», ha manifestado.

Finalmente, y respecto a la experiencia que llevaron a cabo antes de lanzar el disco de ofrecer conciertos en salas con auriculares, señala que no tiene nada que ver con la gira actual y que genera «una energía muy diferente». «Eres consciente de que están escuchando todo el detalle, los desafines, las notas que fallas y te crea como una especie de presión muy extraña».

No obstante, y preguntado por si repetirán esta experiencia, ha dicho que, aunque «no vaya a pasar nunca porque no somos ese tipo de grupo y no creo que lleguemos a ese nivel», le encantaría que si algún día actúan en el Movistar Arena o un lugar similar, fuera con 15.000 personas con cascos.

20 AÑOS EN LOS ESCENARIOS
La banda madrileña lleva 20 años subida a los escenarios, un tiempo en el que, según Cabezuelo, el grupo «ha cambiado por completo». «Podríamos haber sido otro grupo, llamarnos de otra manera y no hubiera pasado nada. Es verdad que la esencia inicial de cuando empezamos era muy diferente porque cantábamos en inglés y era una música que vendía mucho más de lo británico».

Así, reconoce que «ha sido bonito» poder seguir con el mismo nombre y con el mismo proyecto, en esta historia que Rufus T. Firefly está escribiendo a lo largo de los años. Algo que achaca «a la suerte» y a que, por una serie de causalidades, hayan podido seguir en Aranjuez y se hayan ido encadenando proyectos musicales que les han permitido vivir de la música.

Un buen momento musical que extiende también a la escena que hay en España, sobre todo en la lírica, con gente que está escribiendo «súper bien». Algo que achaca a que hay «muchísimos» referentes y muchos grupos cantando en castellano respecto a cuando Rufus T. Firefly comenzó su andadura. «Era muy difícil encontrar la manera de decir las cosas».

«En los últimos 20 años han salido un montón de grupos y sobre todo ahora hay gente joven escribiendo que te cagas», algo en lo que cree que bandas como Carolina Durante han tenido «mucho que ver» porque «de repente se ha creado una nueva escena, gente que quiere coger una guitarra y juntarse con colegas para hacer música. Y creo que eso ha sido gracias a ellos».