Tras la bendición de los ramos, comenzaba este domingo, 29 de marzo de 2026, la tradicional Procesión de la Entrada del Señor en Jerusalén, conocida popularmente como la Procesión de la Borriquilla. Luego, recorrió el itinerario desde San Ginés hasta la Iglesia de San Francisco.
El cortejo procesional estuvo acompañado por la Banda de Cornetas y Tambores Nuestro Padre Jesús Nazareno y por la Banda de Tambores de la Cofradía de la Pasión del Señor. Ambas bandas aportaron solemnidad y ritmo al recorrido.
La procesión, de gran arraigo en la ciudad, es una de las preferidas por las familias y en ella participan las siete cofradías de la capital con sus hábitos y estandartes, pero sin los capirotes. Sin embargo, no tiene una historia tan remota como la del Corpus. Esta última nació hace más de cinco siglos.
Décadas para una tradición
Los orígenes de esta procesión se remontan a 1958, cuando el entonces párroco de San Ginés, don Julián García, encargó la imagen de Jesús entrando en Jerusalén.
Un año después, en 1959, el paso salió por primera vez en procesión desde la iglesia de San Ginés, consolidándose con el tiempo como la imagen del Domingo de Ramos.
En la actualidad, la procesión está formada por una representación de todas las cofradías que participan en la Semana Santa de Guadalajara, ordenadas según su antigüedad y acompañando el paso de la Borriquilla hasta la iglesia de San Francisco. Allí baten las palmas a la llegada de la imagen de la borriquilla.
El obispo, entre Sigüenza y Guadalajara
Este 2026, la posterior Eucaristía fue celebrada por el vicario general de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara, en virtud de la costumbre establecida desde hace más de cinco décadas. Según esta costumbre, el obispo diocesano alterna su presencia en la Semana Santa entre Sigüenza y Guadalajara.
El Domingo de Ramos abre así un calendario de actos y procesiones que se desarrollará durante toda la semana en la ciudad. De este modo, reafirma el valor histórico, religioso y cultural de una tradición que forma parte esencial de la identidad de Guadalajara. Además, es Fiesta de Interés Turístico Regional desde 1999.

