Las cuentas que había echado en el Ayuntamiento para mejorar el transporte urbano con un nuevo contrato han saltado por los aires. Tanto en lo económico como en lo temporal, lo previsto ya no vale porque las condiciones estipuladas han concluido con un concurso declarado desierto, por falta de empresas interesadas.
El 6 de febrero terminaba el plazo y nadie había concurrido, ni siquiera ALSA, que es la actual concesionaria. Se iba a culminar el proceso en julio de 2026 como fecha segura… que ha resultado entrañar un exceso de optimismo. El nuevo plazo se acaba en los primeros meses de 2027.
«El servicio se va a mantener con total normalidad, está plenamente garantizado» ha subrayado Santiago López Pomeda, el concejal responsable.
El dinero previsto para el primer intento no era poco: 96 millones de euros para diez años de contrato. No ha sido suficiente y ahora será más. Un subida, además, indeterminada.
Autobuses en prórroga
Los autobuses llevan años ya en prórroga forzosa.
Para salir del trance, desde el Consistorio han creado un comité de técnicos para modificar los pliegos, más al gusto de los posible interesados. «Estamos estudiando las condiciones que han impedido a las empresas concurrir». Por de pronto, ha señalado dos primeros «culpables»: la inflación y el acuerdo alcanzado por la plantilla con ALSA, huelga mediante, que ha encarecido la bolsa salarial.
Desde el 26 de junio de 2024, cuando se inició el expediente, se han invertido muchas horas de trabajo de los técnicos. Pese a todo, ahora hay que redactar un nuevo estudio de viabilidad que «estará preparado en unas semanas», según López Pomeda.
¿Cuál va a ser la demora? Meses, sin concretar. El objetivo político ahora es lograr que el nuevo contrato esté en vigor antes de mayo de 2027, que es cuando vuelven las urnas de las municipales.
«No vamos a renunciar a ninguna de las bondades del contrato» ha asegurado López Pomeda a preguntas de LA CRÓNICA, en alusión a las nuevas líneas previstas y a la renovación de los vehículos, que ya tenían su propio calendario.
Tal es la situación, que si algún autobús tiene un deterioro tal que deja de circular por su estado mecánico y longevidad, el Ayuntamiento asume que tendría que alquilar uno nuevo, a su costa.

El traspié, según lo ve el PSOE
“Que nadie haya concurrido a un servicio público esencial para el funcionamiento de la ciudad, como es el del transporte urbano, no es una casualidad ni un problema técnico menor. Es la consecuencia directa de una gestión deficiente, de unos pliegos con carencias y de la absoluta incapacidad del gobierno de Ana Guarinos para dialogar con el sector, anticiparse a los problemas y garantizar un servicio público básico en condiciones dignas y viables”.
Así valoraba este mismo martes el viceportavoz socialista en el Ayuntamiento, Juan Flores, el hecho de que el contrato de servicio de transporte urbano haya quedado desierto
El concejal socialista ha recordado que tanto los trabajadores como la propia empresa concesionaria, “y también este grupo municipal» presentaron alegaciones al estudio de viabilidad del contrato, que fueron desestimadas.
Las mejoras que tendrán que esperar
El Ayuntamiento de Guadalajara anunció hace tiempo la modernización del transporte urbano en la ciudad, destacando la futura incorporación de un microbús eléctrico por la Calle Mayor y la renovación de la flota con vehículos sostenibles (50% eléctricos y 50% de gas natural) con una inversión de 17 millones de euros, según informaba La Crónica de Guadalajara.
Puntos clave sobre el transporte urbano en Guadalajara:
- Microbús Eléctrico: Se mantiene el proyecto para un microbús eléctrico circulando por la Calle Mayor.
- Renovación de Flota: El fallido contrato para el transporte urbano de Guadalajara contemplaba autobuses más sostenibles, con un 50% de eléctricos y 50% de gas natural, con una inversión estimada de 17 millones de euros.
- Nuevas líneas, con especial incidencia en los barrios de los nuevos desarrollos.

