InicioViajes¿Buscar un mar? Esta región de Italia tiene dos, sin masificaciones

¿Buscar un mar? Esta región de Italia tiene dos, sin masificaciones

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Si buscas playas paradisíacas sin aglomeraciones, naturaleza en estado puro y una gastronomía que enamora, Basilicata es tu próximo viaje. Esta región del sur de Italia, menos conocida pero igualmente fascinante, ofrece dos costas radicalmente distintas: la Jónica, de arena dorada y aguas turquesas, y la del Tirreno, de acantilados espectaculares y calas escondidas.

¿Por qué elegir Basilicata?

• Dos experiencias en una: arena y rocas, tranquilidad y aventura.
• Sin masificación: playas amplias, espacio para todos.
• Cultura y historia: restos de la Magna Grecia, pueblos blancos y tradiciones artesanales.
• Gastronomía única: desde el pescado del Jónico hasta los tomates de Maratea o el caciocavallo de Massa.

Junio es el mes ideal para tui viaje: el solsticio de verano baña la región en luz dorada, y el mar ya está a la temperatura perfecta.

Imagina 40 kilómetros de playa de arena fina, donde el mar pasa del turquesa al azul intenso. Desde Metaponto hasta Nova Siri, el litoral jónico de Basilicata es sinónimo de espacio, libertad y tranquilidad. Ideal para familias (el fondo marino desciende suavemente), amantes del kitesurf, vela o SUP (gracias a vientos constantes), y viajeros que buscan naturaleza virgen: dunas, pinares que llegan al agua y reservas como el Bosque Pantano de Policoro, donde aves migratorias y vegetación mediterránea conviven en armonía.

Para que no te pierdas, te destacamos los cuatro mayores atractivos de la costa Jónica de Basiicata:

  • Metaponto: playas históricas y bosques de pinos.
  • Marina di Pisticci: ambiente náutico con puerto deportivo.
  • Policoro: equilibrio perfecto entre servicios y naturaleza.
  • Gastronomía: pescado fresco del Jónico y productos de la fértil llanura.
Pueblo de Maratea. (Foto: Massimo Vicinanza)

Aquí la montaña se funde con el mar. Maratea, encajada entre Campania y Calabria, es un espectacular laberinto de acantilados, cuevas marinas y calas de ensueño. Cada rincón es único: desde la arena oscura de Cala Jannita hasta los guijarros de Santa Teresa, pasando por playas accesibles solo en barco o tras escaleras empinadas.

  • Más de 130 cavidades naturales esculpidas por el viento y la sal.
  • Deportes acuáticos: buceo, snorkel y navegación en aguas cristalinas.
  • Pueblos con encanto: Acquafredda, Porto, Castrocucco… cada uno con su propia playa y tradición.
  • El Cristo Redentor del Monte San Biagio, una estatua de 22 metros que vigila el golfo.

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