Hace unas horas, el mismísimo presidente de los empresarios de Castilla-La Mancha se hacía la misma pregunta que muchos lectores de LA CRÓNICA: ¿Qué pasa con el dinero concedido a la multinacional Cummins destinado a su fallida fábrica en Guadalajara?
En efecto, el presidente de Cecam, Ángel Nicolás, admitía este miércoles que desconocía cuánto dinero de los fondos europeos habían ido a parar a Cummins. «No creo que sea un dato para no saberlo». «Ahora esta empresa presenta un ERE y si no remonta ¿qué pasa con el dinero recibido?» se preguntaba desde Toledo.
Como es bien sabido, Cummins había resultado beneficiaria del programa de Incentivos Regionales, procedente de fondos FEDER, del Ministerio de Hacienda.
Según ha podido confirmar este diario en fuentes de la Consejería de Economía, Empresas y Empleo, el importe de la ayuda pública para el proyecto de Guadalajara era 7.880.000 euros. Desde el departamento que dirige Patricia Franco han asegurado tajantemente que esa cantidad «no ha sido desembolsada». Más aún: la mismas fuentes sostienen que la empresa ha manifestado a la Junta de Comunidades su decisión de renunciar a la ayuda.
Lo curioso del caso es que el ERE, que afecta a la práctica totalidad de la plantilla, se planteaba formalmente en enero, apenas unos días después de haber confirmado que el Ministerio de Industria y Turismo concedía a Cummins New Power, una sociedad limitada unipersonal, otra ayuda incluso más cuantiosa, de 10.868.147 euros… destinada a un proyecto de «industrialización de baterías avanzadas de LMFP para vehículos eléctricos».
Coincidencia sobre coincidencia, con esos datos no sorprende que desde Cummins se haya planteado para la factoría alcarreña un eventual cambio de actividad. Tras la adaptación de las instalaciones, no se descartaría que en el Polígono del Ruiseñor ya no se fabriquen unos electrolizadores que nadie quiere y se pase a producir baterías.
LA CRÓNICA está a la espera de respuesta por parte de los responsables de Cummins en Estados Unidos sobre estos y otros aspectos del caso.
Baterías, más allá de una ocurrencia
Después de haberse constatado el hundimiento del negocio del hidrógeno verde en España y en Europa, el 16 de diciembre pasado se abría una nueva oportunidad en forma de resolución administrativa. Y no era un papel cualquiera el que firmaba Francisco Javier Rosell Pérez, presidente de la Sociedad Estatal de Promoción Industrial y Desarrollo Empresarial (SEPIDES, por sus siglas, dependiente de la muy noticiosa SEPI).
En el documento al que ha tenido acceso este periódico, se le conceden a Cummins los ya citados 10.868.147 euros dentro de las ayudas a proyectos «para el impulso de la cadena de valor del vehículo eléctrico y conectado» y, más concretamente, para proyectos de producción de baterías de vehículos eléctricos. El de Cummins tiene un presupuesto total de 31.051.850 euros.
Algo bueno debería tener la propuesta cuando ha resultado ser la única que ha salido adelante, frente a otros 8 expedientes que han sido desestimados y entre los que figuraba Renault España, empresa bien conocida y del propio sector.
¿Cómo son las baterías que proponen ahora para Guadalajara?
Las siglas LMFP que figuran en la documentación técnica que ha servido para la ayuda de casi 11 millones de euros aluden a baterías eléctricas de Litio, Manganeso, Hierro y Fosfato (en inglés: Lithium Manganese Iron Phosphate).
Esta composición química corresponde a un tipo de batería de iones de litio que utiliza un cátodo de fosfato de litio, manganeso y hierro (LiMnₓFe₁₋ₓPO₄).
Sus ventajas son:
- Mayor densidad energética en comparación con las baterías LFP (Litio Hierro Fosfato), lo que permite mayor autonomía en vehículos eléctricos.
- Mejor estabilidad térmica y seguridad que otras tecnologías como las de óxido de litio-cobalto (NMC).
- Mayor vida útil y resistencia a la degradación, lo que las hace ideales para aplicaciones que requieren ciclos de carga frecuentes.
- Menor costo en comparación con las baterías que usan cobalto, como las NMC.
Las LMFP son consideradas una evolución de las baterías LFP y están ganando relevancia en el mercado de vehículos eléctricos y almacenamiento de energía por su equilibrio entre rendimiento, seguridad y costo.
El enfado del «patrono de patronos» regional
Al comienzo de la información aludíamos a las dudas y preguntas del presidente de Cecam, Ángel Nicolás, que también defendía este 11 de febrero que él prefiere «40 empresas de 10 empleados a una empresa de 400 que no sea de aquí».
En rueda de prensa, Nicolás admitía que si esta empresa «no vende», no puede continuar la actividad, al tiempo que ha reflexionado que «si esta empresa no remonta y acaba mal», la persona o personas que están detrás de esta multinacional «seguramente monten otra actividad con otra empresa».
Al respecto de este caso en Guadalajara, el presidente de la patronal ha rememorado lo sucedido con una empresa del polígono de Toledo, que ha evitado citar por su nombre, que «recibió el suelo gratis» para edificar y fabricar algo que era muy interesante para la estrategia y los intereses de Castilla-La Mancha y, sin embargo, «cuando esa empresa quebró y se fue, 400 personas se fueron a la calle a cobrar del Fogasa y luego hubo que hacer un procedimiento larguísimo para poder recuperar ese suelo y que fuera otra vez propiedad pública».
Nicolás ha abierto el debate a los fondos europeos recibidos por las empresas, criticando que no haya «detalle» de dónde han ido esos fondos. «¿Por qué Europa no exige al Gobierno hacer público dónde han ido todos estos dineros? ¿Porque nos vamos a encontrar con la sorpresa de que 2.000 millones de euros han ido solamente a una empresa y con resultados que no se saben muy bien para qué?».

