El Centro de Evaluación y Análisis Radioeléctrico (Cear) del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (Inta) es una instalación clave para la defensa de España que pocos conocen. Sus antenas pasan desapercibidas, casi escondidas en lo alto de El Sotillo, cerca de Guadalajara.
Pese a su absoluta discreción, esta instalación militar es considerada por especialistas internacionales como una de las más avanzadas de Europa en pruebas de sistemas de radar y de guerra electrónica.
Precisamente, su ubicación alejada de interferencias, a 930 metros de altitud y en un punto central de la península, le permite realizar pruebas con sistemas radar capaces de vigilar todo el espacio aéreo ibérico.
No es esta la primera vez que los lectores de LA CRÓNICA leen una noticia sobre esto, pero casi. Lo escrito en una anterior ocasión se puede recuperar en el enlace al pie de esta información.
Quieren ampliar
En la actualidad, alrededor de 70 profesionales trabajan de forma habitual en el CEAR, entre personal del INTA, técnicos especialistas e ingenieros de empresas colaboradoras. Actualmente está en proceso de ampliación de terrenos, con propósito de duplicar su capacidad operativa.
El CEAR cuenta con radares de largo alcance, capaces de detectar aeronaves a cientos de kilómetros y sistemas de guerra electrónica que identifican señales hostiles y generan contramedidas.
También dispone de sistemas antidron, cada vez más demandados tanto por fuerzas armadas como por entidades privadas y de tecnología basada en fibra óptica para la detección de intrusiones y averías en infraestructuras críticas.
Numerosas delegaciones internacionales y organismos como la OTAN han subrayado el carácter excepcional del centro, que recibe especialistas de más de 20 nacionalidades para pruebas y formación.
Ha sido visitado esta semana por una delegación del Ayuntamiento de Guadalajara.

