La central nuclear de Trillo retrasará en nueve días la recarga de combustible prevista para el mes de mayo, y en vez de comenzar el día 9 lo hará el 18 de este mes; pero, además, los trabajos se ejecutarán en 35 días frente a los 27 que había contemplados inicialmente, atendiendo y “potenciando” las medidas de seguridad aplicadas con motivo de la crisis sanitaria por COVID-19.

Durante el desarrollo de los trabajos de recarga en la instalación se realizará también un análisis “continuo” de la evolución de la situación y de las medidas de seguridad y preventivas implantadas por si fuera necesaria su actualización, tal y como han confirmado a Europa Press fuentes de instalación nuclear.

Esta decisión de retrasar la recarga se hace con el fin de asegurar la protección de los trabajadores en la instalación y porque se presume que para entonces ya se habrá iniciado la fase de ‘desescalada’, asegurándose igualmente la presencia de expertos de empresas de servicios internacionales que acuden a la recarga, tal y como han remarcado las mismas fuentes.

Menos personal de lo normal

En cuanto al programa de actividades previstas en la instalación, se prolongan hasta los 35 días precisamente por la aplicación e implantación de las medidas de seguridad necesarias para realizar las tareas de la recarga número 32, así como las de mantenimiento de la planta teniendo en cuenta que en anteriores recargas había trabajos que se podían realizar “en paralelo” y ahora esto no será posible.

De hecho, en esta recarga se va minimizar la concurrencia del personal a la planta con el fin de que “nunca” coincidan trabajando más de 800 personas frente a las más de 1.100 que participaban en estos trabajos de manera simultánea en anteriores paradas.

Además, la planta mantiene las medidas de seguridad y protección ya implantadas actualmente con motivo de la pandemia como son: la toma de temperatura mediante cámaras térmicas instaladas en los accesos, tests rápidos al personal según criterio de Servicio Médico o el uso de las protecciones establecidas (mascarillas de barrera, pantallas de protección) cada día.

De hecho, en función del trabajo también se entregan diferentes tipos de mascarillas. Además, hay implantadas medidas de higienización definidas, limitándose, en todo momento, la concurrencia del personal en instalación, tal y como han ratificado las mismas fuentes. No obstante, los trabajos a ejecutar en esta parada no van a variar con respecto a los inicialmente previstos.

La central de Trillo, la última planta que se ha construido en España, no ha variado su producción de energía con motivo del coronavirus aunque solo está yendo a la planta el personal “esencial” ya que el resto está teletrabajando.