Viendo cómo este incendio me toca tan de cerca, me gustaría hacer una reflexión desde una crítica constructiva. No pretendo señalar culpables ni cuestionar el extraordinario trabajo de quienes, en estos momentos, están arriesgando su vida para proteger la nuestra. Mi más profundo reconocimiento a los retenes forestales, bomberos, UME, Guardia Civil y a todos los profesionales que están luchando sin descanso contra el incendio de la Sierra Norte de Guadalajara. Ellos representan la mejor versión del servicio público.
Pero precisamente por respeto a su trabajo creo que debemos hacernos una pregunta incómoda: ¿estamos utilizando todas las herramientas que la ciencia pone hoy a nuestro alcance?
Estamos en pleno siglo XXI. Vivimos en la era de la inteligencia artificial, del análisis masivo de datos y de la capacidad para predecir sistemas extremadamente complejos. Sin embargo, cuando observamos la gestión de un gran incendio forestal, da la sensación de que seguimos respondiendo a un problema del siglo XXI con herramientas conceptuales del siglo pasado.
Desde mi punto de vista como investigador, la propagación de un incendio no es únicamente un problema de extinción. Es, ante todo, un problema de dinámica de flujos complejos, muy similar, desde un punto de vista matemático, a otros sistemas no lineales como la formación de precios en los mercados financieros o la evolución de determinados fenómenos naturales. En todos ellos existe una característica común: pequeñas variaciones pueden desencadenar consecuencias enormes. Esa es precisamente la esencia del caos determinista.
Y cuando un problema pertenece a esa familia de sistemas complejos, la intuición y la experiencia, siendo imprescindibles, ya no son suficientes por sí solas. Es necesario incorporar modelos predictivos, simulaciones dinámicas, inteligencia artificial y algoritmos de optimización que permitan anticipar cómo evolucionará el incendio minutos u horas antes de que ocurra. No para sustituir a quienes están sobre el terreno, sino para dotarlos de una ventaja estratégica basada en la ciencia.
Si formulamos el incendio como un problema de optimización, el objetivo es claro: minimizar la velocidad de expansión del fuego en el espacio y en el tiempo. Cada decisión debería orientarse a reducir ese ritmo de propagación mediante modelos que evalúen millones de escenarios posibles en cuestión de segundos. Esa capacidad ya existe en otros sectores. La pregunta es por qué todavía no forma parte del núcleo de la gestión de nuestras emergencias.
Estoy convencido de que una coordinación apoyada en modelos científicos avanzados salvaría vidas, reduciría pérdidas ambientales irreparables y evitaría costes económicos de miles de millones de euros.
Por eso también llevo años insistiendo, como alcalde, en algo que a veces parece menor: la limpieza de cauces, arroyos, regueras y ríos. No es una cuestión estética ni burocrática. Son variables que modifican la dinámica del territorio. En cualquier modelo serio de simulación, estas condiciones iniciales pueden marcar la diferencia entre un incendio controlable y un incendio fuera de control.
La naturaleza no entiende de ideologías ni de administraciones. Solo responde a las leyes de la física. Y esas leyes hoy pueden modelizarse con una precisión impensable hace apenas una década.
Mi reflexión es sencilla: la ciencia no puede seguir llegando después de la catástrofe; tiene que formar parte de la decisión política antes de que la catástrofe ocurra.
Ojalá este incendio termine cuanto antes y no tengamos que lamentar ninguna víctima. Pero cuando todo pase, sería un error limitarnos a contar hectáreas quemadas. Lo verdaderamente importante será preguntarnos si hemos aprendido algo.
Porque si disponemos del conocimiento, de la tecnología y de la capacidad científica para anticiparnos y decidimos no utilizarlos, el problema ya no es tecnológico. Es una cuestión de voluntad.
Y un país que renuncia a aplicar la ciencia en la toma de decisiones acaba luchando contra problemas cada vez más complejos con herramientas cada vez más insuficientes.

