La Policía Nacional Guadalajara ha dado amplia publicidad a la detención de dos individuos como presuntos responsables de un delito de robo con fuerza por la sustracción de un catalizador. Para conseguirlo no hay que romper ni siquiera una ventanilla, sino colocarse debajo y actuar con el suficiente sigilo… que en este caso no han tenido.
Los implicados fueron visto en plena faena por una persona, que llamó al 091.
El testigo comunicaba que estaba observando a dos hombres robando el catalizador de un coche estacionado en la calle.
Al percatarse de que el automóvil pertenecía a un familiar suyo, el ciudadano les llamó la atención en voz alta a los ladrones. En ese mismo instante, los sospechosos optaron por salir corriendo.
Los dos individuos a escasa distancia del lugar del suceso, según la Comisaría de Policía.
Los agentes, al acercarse posteriormente al coche objeto del robo, comprobarán que se encontraba levantado por un lateral, apoyado sobre un gato mecánico. Además, verificaron que el tubo de escape presentaba un corte limpio directamente en la sección del catalizador.
Reemplazar el catalizador de un coche robado cuesta a la víctima entre 500 y 2.000 euros en el taller, mientras que los ladrones consiguen entre 50 y 400 euros por pieza en el mercado negro o a través de desguaces y chatarrerías ilegales.

¿Por qué roban los catalizadores?
La principal función del catalizador es modificar químicamente los componentes de los gases del tubo de escape. Esto es para que sean menos contaminantes cuando salen al exterior. Son obligatorios en todos los vehículos de gasolina desde el 1992 y en los diésel, desde el 1997.
La clave de su atractivo para los delincuentes está en los componentes que lo integran: paladio, rodio y, especialmente, el platino… más caro incluso que el oro. Su valor ronda los 30 euros por gramo y de un catalizador se pueden extraer entre 3 y 7 gramos. Este hecho explica el interés de los amigos de lo ajeno.

