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14 junio 2024
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ANTONIO ROMÁN / Día de los Comuneros, una fiesta de todos

En Atienza nació Juan Bravo, uno de esos comuneros decapitados en Villalar en 1521 y que marcó el transcurso de los acontecimientos en toda Castilla pese a la derrota.

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El 23 de abril es el día de los comuneros, una fecha memorable para nuestra tierra pues nos permite conocer y entender más de cerca nuestras raíces y nuestros antepasados. Una conmemoración que muy pocos recuerdan en Guadalajara actualmente, y por la que debemos apostar. Otros lugares de España lo celebran de manera especial, como en Castilla y León, donde celebran ese día su festividad regional en honor a aquellos que lucharon hace ya más de cinco siglos en defensa de Castilla.

El 23 de abril de 1521 se ponía punto y final a la Batalla de Villalar, en el marco de la guerra de las Comunidades de Castilla, que enfrentó a realistas y comuneros. A estos últimos quería referirme especialmente en estas líneas. Los comuneros, enfrentados a quienes defendían el reinado de Carlos I de España, apostaban por un férreo alegato de lo que sentían como propio; su tierra, sus tradiciones, sus productos como la lana y sus diversas actividades económicas, frente a aquellos que trataban de implantar nuevas imposiciones económicas y políticas que lastrarían el desarrollo de los pueblos de Castilla. Lo que en un principio se presuponía como un movimiento meramente político, pasó a recoger las propuestas de gran parte de la sociedad. Se trató de un movimiento con gran repercusión que influiría en la toma de decisiones de nuestra tierra, a pesar de su posterior derrota.

Nombres como Juan de Padilla, Francisco Maldonado o Juan Bravo, ocupan las vías más relevantes de los callejeros de nuestro país, y sin embargo, el paso de los años nos ha obligado a olvidarnos de lo que verdaderamente ellos supusieron para la historia de España. Sin posicionarse en un bando concreto del conflicto, pero con la necesidad imperiosa de rememorar aquellos acontecimientos que permiten entender lo que en la actualidad es el país en el que vivimos. En las últimas décadas, ha resurgido la reivindicación del movimiento comunero por ciertos sectores de la sociedad, por lo que me gustaría animar a que este homenaje fuese conjunto, dejando de lado posibles diferencias de cualquier índole, y tejiendo nuevos mimbres que nos permitan hacer memoria de nuestro pasado. La historia de España no se entiende sin los acontecimientos en los que Castilla ha sido protagonista, y es por ello por lo que debemos estar orgullosos.

Recuerdan posiblemente el lema que durante años se utilizó desde el Ayuntamiento de Guadalajara para potenciar la capital; “Guadalajara, mucho por descubrir”. Hoy me gustaría ensalzarlo de nuevo con nuestra provincia, una gran olvidada y desprestigiada para cuestiones culturales, artísticas o naturales, pero que basta con recorrerla para ponerla en valor. Sin ir más lejos, en Atienza nació Juan Bravo, uno de esos comuneros decapitados en Villalar en 1521 y que marcó el transcurso de los acontecimientos en toda Castilla pese a la derrota. Por cierto, no puedo dejar pasar la oportunidad para invitarles a visitar Atienza, ese municipio que guarda historia, tradición y cultura en cada rincón, y que los seguidores de Juego de Tronos han visitado con asiduidad en los últimos años. En definitiva, la historia de Castilla debe ser un motivo más para permanecer unidos pese a las diferencias, teniendo la principal misión de enseñar a nuestros hijos las hazañas y anécdotas de una provincia que tan solo necesita carretera y manta para disfrutarla. Feliz día de los comuneros.

Antonio Román
es senador por la provincia de Guadalajara. Portavoz Adjunto Grupo Parlamentario Popular en el Senado.