Manuel Jiménez, en una de las muchas acciones de promoción de Guadalajara, que promovió, en este caso en Madrid.

Pedro Manuel Jiménez Moya ha fallecido el 16 de marzo de 2020 en Guadalajara, víctima de un infarto, según la fecha que refleja la esquemática ficha de los servicios funerarios. En estos días de confinamiento y coronavirus, ha tenido que ser el corazón el que le pudiera a ese hombre fuerte y rotundo que tanto vivió y que a tantos quiso con la campechanía y la franqueza que le caracterizaban. Termina de esa abrupta manera la andadura, casi siempre intensa, que comenzó un 22 de febrero de 1959.

Hablar del Hotel España y de su gestión hasta convertirlo en referencia de tantos huéspedes fieles, o hacerlo de su paso por la presidencia de la Asociación de Hostelería de la CEOE, o de su no siempre fácil labor al frente de la Cámara de Comercio es decir poco o más bien no decir nada relevante. A Manolo se le conocía en las distancias cortas, cuando no te dejaba pasar de largo e hilabas con él una conversación que siempre iba más allá del saludo impersonal o de las frases de trámite.

Anduvo seis décadas por estos andurriales y no debe quedar como un simple apunte en una página de Internet, para desconocimiento de muchos y reconocimiento de quienes sí le conocieron… Pasar en un relámpago de la vida a la muerte, con tanto vivido y tanto compartido con tantos, no casa bien con estos días de reclusión doméstica de todo un país. Demasiado irreal. Demasiado absurdo. Manolo era él y todo lo que le rodeaba, porque era incapaz de parar quieto, entre lo que pensaba y lo que hacía.

Al Manolo Jiménez empresario la savia le llegaba desde las raíces y no tanto de la ambición como de una nobleza que no quedaba al alcance de la vista de cualquiera. Pero bastaba escucharle, con o sin una copa en la mano, para que la conversación se parase en el aire y, como en un descuido, te dijera: “Ten cuidado, que por ahí te esperan” o “Tú sabes lo que debes hacer, que sabes más que ellos”. Eran consejos o deseos cubiertos de un cariño inesperado por venir de ese corpachón, pero que no extrañaban a cualquiera que lo frecuentara, porque eran signo de su personalidad, generosa al tiempo que recia. Castellana.

Descanse en paz Manolo Jiménez, porque los que conocimos de sus dichas y desdichas tendremos que terminar aceptando que esto no es una fake news en tiempo de pandemia.

La web de la funeraria indica que a las 11 de la mañana del 18 de marzo de 2020 está fijada una ceremonia en memoria de Pedro Manuel Jiménez Moya. En realidad, alude a su entierro, a esa hora, en el cementerio.

Tanta vida no puede encerrarse en una muerte furtiva por la fuerza de las circunstancias, asomada a Internet en una España en estado de alarma. Él, que nunca quiso ni supo estar solo, ha dejado terriblemente solos a cuantos le conocieron en esta Guadalajara suya, la de sus sueños.