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1 marzo 2024
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Burgos, el frío más cálido de España

Si hace frío, superable, en Burgos cuando visites la ciudad, piensa que es uno de los fríos más cálidos de España. Te explicamos por qué en este reportaje.

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Hay que reconocerle a Burgos su interés por mostrarse muy acogedora durante las pasadas fiestas navideñas. Por allí anduvieron los redactores de LA CRÓNICA y lo atestiguaron. Para quienes no hayan llegado a tiempo de comprobarlo, queda por delante todo un 2024 en el que, a buen seguro, cualquiera puede encontrar motivos para visitar esta capital castellana. Desde esta sección de viajes damos, en todo caso, nuestros particulares apuntes.

¿Quién dijo frío?

A Burgos le persigue una fama, bien acreditada, de gélidas temperaturas… que no lo son tanto. Incluso en lo más crudo del invierno tiene su recompensa andar el Paseo del Espolón, dejarse caer por la Plaza Mayor. Y si hace frío, superable, pensemos que es uno de los fríos más cálidos de España, porque el paisanaje facilita una estancia agradable con su amabilidad y lo mucho que hay que ver anima al paseante.

Detalle del Ayuntamiento, en la Plaza Mayor de Burgos. (Foto: La Crónic@)

Por ejemplo, ya no hace falta acercarse a Atapuerca (aunque nunca está de más recorrer la trinchera y los yacimientos) para aprender mucho de nuestros más remotos antepasados.

Basta con asomarse al Museo de la Evolución Humana, levantado a orillas del Arlanzón, con una estética rompedora y un interior luminoso, abierto y marcado por el deseo de instruir deleitando… en compañía de los fósiles auténticos que han dado fama a las cercanas tierras habitadas hace medio millón de años por Miguelón y demás congéneres.

En las cuatro plantas que acogen las diferentes secciones hay espacio no sólo para acercarse a estas joyas de la paleontología sino para ubicarnos mucho mejor como los homo sapiens que somos, en un recorrido tan didáctico como entretenido. La entrada general cuesta 6 euros, aunque es gratis para jubilados y niños menores de 8 años. Cierra los lunes.

Para muchos, no obstante, los auténticos monumentos de Burgos no son los fósiles ni las piedras sino sus bares, templos donde se bebe y come como si estuviéramos en un anticipo celestial.

La variedad es tal y la compañía tanta que se trata de una experiencia que hay que disfrutar incluso si no se sale de las calles de San Lorenzo o Sombrerería, que son su epicentro.

A los más acelerados, recordarles que entre ribera y ribera hay vida más allá de la morcilla, explorando cojonudos y champis. Es un placer multiplicado por tantos establecimientos como uno se anime a hollar.

Y junto con eso, hay opción también por las mañanas para comprar delicias culinarias, al igual que para entretenerse en buenas charlas vespertinas o nocturnas, fuera del circuito de tapas.

Historia de Burgos, paso a pie

Una ventaja añadida de Burgos es que, por su contenido tamaño, es una ciudad a prueba de despistados, puesto que desde el momento en que te adentras en su casco antiguo los atractivos te salen al paso:

• La Casa del Cordón, puro gótico civil y ahora un centro cultural de referencia. Lo que muchos no sabrán es que tiene una peculiar vinculación alcarreña, dado que el edificio fue mandado construir por Pedro Fernández de Velasco, condestable de Castilla. A su lado estaba Mencía de Mendoza, su esposa, nacida en Jadraque en 1508 y que sólo ahora empieza a ser reivindicada como la intelectual que en realidad fue.

Casa del Cordón, en enero de 2024. (Foto: La Crónic@)

La escultura del Cid domina una encrucijada en plena zona comercial, frente al Teatro Principal. Quien sea sobradamente cincuentón y al ver esta figura del de Vivar no se le despierten recuerdos escolares, que levante la mano. Era una imagen obligatoria en los libros de Historia de España, cuando eso era una asignatura.

Estatua del Cid, en Burgos. (Foto: La Crónic@)

• El Arco de Santa María es uno de los hitos de ese Burgos que se abre al cauce del Arlanzón y que recibe al viajero. Es renacentista por su origen y, al menos para este periodista, una de las estampas que con más fuerza unen a esta capital castellana con el imaginario de otras ciudades europeas… porque andar por Burgos te llena de sugerencias y recuerdos de muchas otras ciudades francesas, alemanas o italianas a poco que te dejes llevar por tus recuerdos. Para los detallistas, indicar que el señor que aparece en la portada de esta puerta monumental es Carlos V, flanqueado por personajes de la historia local.

Arco de Santa María, de día y de noche. (Foto: La Crónic@)

San Nicolás de Bari y las otras iglesias que no son la catedral (como la de San Gil Abad, San Esteban o la de San Lesmes) son por sí mismas joyas destacadas. Es un destino complicado nacer iglesia, hermosísima, y esperar atención al lado de las catedralicias agujas góticas, pero este templo sí que lo hace, desde lo alto de unas escaleras, a escasos metros de la gran atracción que es la Catedral. Y si hermosa es la fachada de esta iglesia, el retablo del interior es de los que quitan el hipo. Avisado quedas.

• Y la Catedral claro está, que de puro inexplicable en su profusión de piedra calada es mejor que la recorras con guía. Merece la pena el desembolso.


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