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10 febrero 2026
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EL GRAN CHASCO DE CUMMINS: casi todos los trabajadores pueden acabar en la calle

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La multinacional estadounidense Cummins ha presentado un expediente de regulación de empleo (ERE), que afectaría a la mayoría de la plantilla de su planta en Guadalajara.

Anunciada a bombo y platillo, se creo para la fabricación de electrolizadores, elementos destinados a la producción de hidrógeno verde. Está ubicada en el polígono de El Ruiseñor, en Guadalajara y actividad con cierta normalidad ha durado menos dos años.

Se acaba así, también aquí, la fiebre del hidrógeno, una apuesta más política que puramente económica, que ya se ha cobrado víctimas en otros lugares por la falta de rentabilidad de esta forma de energía y, en consecuencia, el nulo sentido de estas cuantiosas inversiones que han recibido un gran apoyo de fondos públicos.

El procedimiento del ERE se encuentra en fase de negociación y todavía no ha sido aprobado, por lo que las condiciones finales y el alcance definitivo del ajuste continúan abiertas, que es la única esperanza que aún guarda la representación sindical.

La fábrica, que opera bajo la marca ‘Acelera by Cummins’, inició su actividad en la primavera de 2024 y fue inaugurada oficialmente ese mismo año por el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, junto a la consejera de Economía, Empresa y Empleo, Patricia Franco.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visitó también esta planta en 2025.

El proyecto fue presentado entonces como una apuesta estratégica por el hidrógeno verde. Alberto Rojo, alcalde de Guadalajara, llegó a aventurar en un primer momento una generación de 300 empleos, que pronto la multinacional redujo a la mitad: una previsión de crear hasta 150 empleos altamente cualificados, ampliables a 200 a medida que creciera la producción.

Sin embargo, apenas dos años después de su puesta en marcha, la compañía ha comunicado a la representación legal de los trabajadores la apertura de un ERE que podría afectar a alrededor de 88 empleados, de una plantilla que llegó a situarse en algo más de un centenar de personas, si bien parte de esos puestos correspondían a contratos a través de empresas de trabajo temporal, algunos ya extinguidos.

Sin pedidos, no hay empleo

Según trasladan fuentes sindicales, la empresa justifica el expediente en la más arriba citada paralización del mercado internacional de electrolizadores, derivada del freno a las inversiones en proyectos de hidrógeno verde.

En este contexto, Cummins se habría visto especialmente afectada por la suspensión de pedidos de su principal cliente, la multinacional BP, lo que ha dejado a la planta sin carga de trabajo futura una vez se completen los encargos ya comprometidos, previsiblemente hasta el próximo verano.

Las negociaciones del expediente están siendo lideradas en exclusiva por UGT, sindicato que ostenta la totalidad de la representación en el comité de empresa.

En la mesa se analizan tanto las condiciones económicas de las salidas como la posibilidad de medidas transitorias, mientras la compañía define el futuro industrial de la instalación.

En este sentido, Cummins ha planteado la opción de una reconversión de la planta hacia la fabricación de baterías, un proceso que requeriría una transformación técnica profunda y que podría prolongarse en el tiempo hasta estar disponible y, en todo caso, con menor plantilla.

La factoría de Guadalajara cuenta con más de 20.000 metros cuadrados, una capacidad productiva proyectada de 1 gigavatio anual y ha recibido, insistamos, una importante cantidad de dinero de ayudas públicas.

Mientras tanto, la plantilla permanece a la espera del desenlace de una negociación que marcará el futuro laboral de una de las inversiones industriales más emblemáticas ligadas al hidrógeno verde en Castilla-La Mancha.

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