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27 febrero 2024
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EL PASEANTE / Enviado especial a Canarias, con volcán

Domingo de volcán en Canarias, con el viento desatado igual que los nudistas, empeñados en ser andantes cuadros de Lucien Freud.

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En el momento del estallido, cuando la tierra se abría en directo por la televisión, el camarero acababa de demostrar que había atendido en el colegio de pequeño: situaba perfectamente Guadalajara en Castilla-La Nueva.

Rozando ya la jubilación, sigue el hombre con ganas de trabajar y dando gracias al turismo de poder hacerlo. Tanto es así que el otro volcán que más recuerda no es el Teneguía, de cuando era adolescente, sino el de Islandia, por sus nefastos efectos para los vuelos aéreos y el parón en la llegada de extranjeros a esta isla, que no es La Palma.

La víspera de la erupción, un diario digital «de izquierdas» arremetía con firma local contra el turistamen, como diría el venerado articulista. Escribía el aguerrido reportero canario contra la especulación desaforada. El camarero no parece haber tenido tiempo de leerlo y de ilustrarse sobre lo que le rodea, pues no muestra interés en que nadie le salve ni anhela redención. Se conformaría con políticos que no robaran.

Domingo de volcán en Canarias, con el viento desatado igual que los nudistas, empeñados en ser andantes cuadros de Lucien Freud, de desbaratados que están los cuerpos, con nada enhiesto. Los torsos gozosos se han debido quedar en casa.

Se ha venido pronto el presidente de las Españas a darse un garbeo en su guagua particular con alas. Está animado Pedro Sánchez, en fase alta de su biorritmo contra los sondeos. Qué coñazo, señor…

En esta isla, que insistamos no es La Palma, los molinos aprovechan el vendaval constante para crear electricidad que poder cobrarnos a precio de marisco… marisco que tampoco se ve ni en mesas ni mostradores.

Se recupera el turismo como se recupera la vida: a trompicones, entre incidencias acumuladas, hartazgos y esperanzas.

Por aquí pasó Colón, camino de la Historia. Allí donde llegó le apean hoy de los pedestales. Da todo igual, con los alisios de la relevancia siempre cambiando.

Hoy manda el volcán. De los que aquí trabajan y aprecian trabajar, nadie se acuerda. Por eso escribo de ellos, desde Canarias, entre falsos jardines tropicales, falsos pueblos marineros y auténticos supervivientes del mar y la existencia.

A ellos, el homenaje. Con el rabillo del ojo mirando hacia el volcán…