Vista general del hipermercado Eroski en Guadalajara. (Foto: La Crónic@)
Vista general del hipermercado Eroski en Guadalajara, en junio de 2020. (Foto: La Crónic@)

Ha vuelto a suceder en las redes sociales: un mensaje alerta del inminente cierre de una empresa y la especie se reproduce rápida e incesantemente, sin control. En este caso, una fugaz “historia” en una de esas redes ha servido para sembrar la inquietud, de manera infundada, sobre el futuro inmediato de Eroski. Según han confirmado a LA CRÓNICA desde la propia empresa en sus departamentos centrales del País Vasco, “en estos momentos no hay un plan para su cierre y seguimos apostando por que siga dando servicio” el hipermercado de la capital alcarreña.

El rumor, aun siendo incierto, partía del hecho evidente de que el negocio en este centro comercial no guarda relación en cuanto a su volumen con el que tuvo durante años, en sus comienzos hace ya décadas. En la actualidad, los comercios que rodean al hipermercado son escasos (tintorería, peluquería…) mientras que hace ya tiempo cerraron la cafetería y otros locales anejos.

Con todo, los momentos más críticos se vivieron en 2016, cuando se produjeron ventas de varios hipermercados de su red a Carrefour y se temió por el cierre del de Guadalajara. En fecha más reciente, el mayor problema para la cooperativa vasca ha sido la difícil digestión de la compra que hizo en 2017 de la cadena Caprabo, a un precio excesivo.

Una referencia en Guadalajara durante lustros

La llegada de Eroski a Guadalajara fue todo un acontecimiento para la ciudad, por las dimensiones de este establecimiento. Se levantó en el solar de un fallido proyecto de hotel, cuya estructura de hierro marcó la imagen que se tenía de Guadalajara para los que surcaban la A-2. El promotor de aquel hotel nunca construido fue Teodulfo Lagunero, un peculiar empresario comunista en la España de Franco, responsable de “Nueva Sierra de Madrid” en Albalate de Zorita y famoso en la historia de España por conseguir que Santiago Carrillo entrara al país, con peluca, incluso antes de la legalización del PCE.