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23 abril 2026
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Esto es un monumento de Guadalajara

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Después de décadas alertando del penoso estado de conservación del llamado Laboratorio de los Ingleses, en la carretera de Fontanar, la rehabilitación de lo que queda del edificio ha comenzado con la demolición completa del tejado.

En las últimas semanas, la vista no dejaba indiferente, con el sol colándose entre las cuatro paredes del histórico inmueble, construido en el siglo XVIII cuando la ciudad tenía alguna esperanza de vivir mejores tiempos con la ubicación de la Real Fábrica de Paños, junto con Brihuega.

Lo curioso es que el edificio, de propiedad privada, está declarado Bien de Interés Patrimonial (BIP) por la Junta de Comunidades desde 2016.

Se construyó en 1787 y actualmente es propiedad de una mercantil con sede en la madrileña plaza de Manuel Becerra. Este diario no ha podido confirmar cuál pueda ser su uso futuro, una vez que culminen los trabajos ahora iniciados, grúa incluida.

¿Para que se levantó el Laboratorio de los Ingleses?

El proyecto del Laboratorio de los Ingleses fue encargado a fray Eugenio Valcázar, Diego García y Feliciano de la Isequilla y se concibió con la finalidad de acoger trabajadores especializados que, a través de un agente irlandés, se contrataban en Inglaterra para la creación de nuevos paños. Sin embargo, el edificio se quedó pequeño para las necesidades de producción, y hubo de transformarse en Oficina de Tintes.

Se conserva un plano de alzado, sección transversal y dos plantas fechado en Guadalajara el 24 de marzo de 1788 y firmado por Diego García que lleva por título “Plano del Edificio que se ha construido dentro de la Cerca de los Batanes de las Reales Fábricas de Guadalajara con destino a que le ocupen los Yngleses en sus maniobras”. Gracias a este documento se conoce la distribución interior del inmueble y la dedicación de las diferentes salas.

Tras el cierre de la Fábrica de Paños de Guadalajara el Laboratorio de los Ingleses pasó por distintos usos, el último de los cuales fue un taller de carpintería, hasta su abandono.

En esa época se eliminó la compartimentación y el muro de carga de la planta baja, sustituyéndolo por una estructura de vigas de hierro roblonadas que creaba un espacio casi diáfano.

En tiempos se ejecutó también una modificación de la tabiquería de la planta primera. La planta bajo cubierta es la que menos alteraciones ha tenido, ya que en ningún momento ha sido compartimentada.

En un minucioso estudio, que se puede recuperar a continuación en formato PDF, Pedro José Pradillo considera que «el edificio del Laboratorio de los Ingleses, u Oficina de Tintes, de los Reales Batanes de Guadalajara es un ejemplo de la arquitectura más culta y de mejor calidad planteada y construida en la España de la Ilustración; que, por ello mismo, sería merecedor de la mayor atención por parte de los órganos de la administración implicados en la conservación del patrimonio cultural«.

Avisos a la propiedad desde 2023

Como se recuerda desde la Delegación de la Junta, hubo una visita por parte de los técnicos del servicio de Cultura de la Delegación de Educación, Cultura y Deportes en 2023. Entonces se comprobó el preocupante estado de la cubierta del inmueble, cuya falta de mantenimiento continuado estaba afectando a toda la estructura del mismo.

A partir de ahí se envió un requerimiento instando a la propiedad al cumplimiento de su deber de conservación y a realizar los trabajos precisos para garantizar el mantenimiento del monumento.

«Desde entonces, hasta la fecha, la Administración regional ha tenido que enviar diversos requerimientos a la propiedad del BIP y finalmente el pasado año, desde la Delegación se emitió una resolución sobre el proyecto básico y de ejecución de rehabilitación de la cubierta del edificio presentado y se autorizaron las obras», se insiste desde la calle Topete.

Los trabajos van a consistir en la restitución de la cubierta para poder garantizar la conservación del edificio.

«El proyecto garantiza que se va a mantener el volumen original y a reproducir la estructura de madera existente, que se encuentra muy deteriorada, con las mismas características y materiales que figuraban en su origen. Una vez finalicen los trabajos de la cubierta está previsto acometer un segundo proyecto que establezca las actuaciones necesarias sobre otros elementos del inmueble para su correcta conservación», detallan desde la Junta.

El papel del Ayuntamiento se ha limitado a poco más que la concesión de la licencia municipal, que se emitió en mayo de 2025, para unas obras que deberían haberse iniciado tres meses después y que contemplan un plazo máximo de año y medio para su ejecución desde esa fecha inicial, según ha confirmado LA CRÓNICA.

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