El investigador y activista cultural José Ramón González ha recuperado una obra inédita del pintor extremeño Godofredo Ortega Muñoz que se encontraba en un almacén de Guadalajara y que no constaba en el catálogo del autor.
La pieza, un retrato de una mujer, ha recibido la validación oficial de la Fundación Ortega Muñoz, que ha confirmado su autenticidad e inclusión definitiva en el Catálogo Razonado del artista.
El hallazgo se produjo tras un minucioso rastreo en el mercado secundario, después de que González identificara un retrato femenino al pastel de una «calidad técnica excepcional» en un almacén de antigüedades de la provincia de Guadalajara.
La obra, de carácter clásico, elegante y gran sobriedad, había permanecido oculta para los especialistas durante décadas y no está incluida en el catálogo razonado del artista. Tras el análisis del material técnico y fotográfico en alta resolución, los expertos de la institución han certificado la autoría del Ortega Muñoz con un «alto grado de seguridad», señala el investigador.
La importancia de esta pieza, añade, reside en su «extrema singularidad temática», pues en la producción de Ortega Muñoz, dominada casi en su totalidad por sus «icónicos y descarnados paisajes», el retrato es un género «extraordinariamente inusual».
La obra descubierta presenta unas dimensiones y una ejecución análogas a las de la Señora Uriarte (1941), una de las escasas referencias de este tipo documentadas hasta la fecha. Su aparición, por tanto, arroja nueva luz sobre la producción del pintor durante su etapa madrileña de posguerra.
«Identificar y lograr la validación oficial de este Ortega Muñoz ha sido un acto de justicia con nuestro patrimonio», afirma José Ramón González, quien explica que supo que era obra de Ortega Muñoz al ver «la factura del pastel y la profundidad psicológica de la mirada» de la mujer que protagoniza el retrato. «Es un orgullo devolver esta obra a la luz», afirma.
Esta nueva recuperación llega después de otros hallazgos de González, como es la recuperación de la obra monumental ‘Sendas obstinadas’ de Pedro Gross, desaparecida hace 75 años, y la localización de una pieza de Pérez Comendador robada hace casi tres décadas en Badajoz.
La pieza, un retrato de una mujer, ha recibido la validación oficial de la Fundación Ortega Muñoz, que ha confirmado su autenticidad e inclusión definitiva en el Catálogo Razonado del artista.
El hallazgo se produjo tras un minucioso rastreo en el mercado secundario, después de que González identificara un retrato femenino al pastel de una «calidad técnica excepcional» en un almacén de antigüedades de la provincia de Guadalajara.
La obra, de carácter clásico, elegante y gran sobriedad, había permanecido oculta para los especialistas durante décadas y no está incluida en el catálogo razonado del artista. Tras el análisis del material técnico y fotográfico en alta resolución, los expertos de la institución han certificado la autoría del Ortega Muñoz con un «alto grado de seguridad», señala el investigador.
La importancia de esta pieza, añade, reside en su «extrema singularidad temática», pues en la producción de Ortega Muñoz, dominada casi en su totalidad por sus «icónicos y descarnados paisajes», el retrato es un género «extraordinariamente inusual».
La obra descubierta presenta unas dimensiones y una ejecución análogas a las de la Señora Uriarte (1941), una de las escasas referencias de este tipo documentadas hasta la fecha. Su aparición, por tanto, arroja nueva luz sobre la producción del pintor durante su etapa madrileña de posguerra.
«Identificar y lograr la validación oficial de este Ortega Muñoz ha sido un acto de justicia con nuestro patrimonio», afirma José Ramón González, quien explica que supo que era obra de Ortega Muñoz al ver «la factura del pastel y la profundidad psicológica de la mirada» de la mujer que protagoniza el retrato. «Es un orgullo devolver esta obra a la luz», afirma.
Esta nueva recuperación llega después de otros hallazgos de González, como es la recuperación de la obra monumental ‘Sendas obstinadas’ de Pedro Gross, desaparecida hace 75 años, y la localización de una pieza de Pérez Comendador robada hace casi tres décadas en Badajoz.

