El cementerio municipal de Guadalajara se encontraría al borde del colapso operativo si la denuncia del Grupo Municipal Socialista se ajusta fielmente a la realidad.
Según los datos aportados por la formación, la plantilla actual consta de tan solo cinco trabajadores, lo que la deja a menos de la mitad del personal en activo debido a bajas y circunstancias laborales.
Esta problemática no es nueva para el consistorio de la capital alcarreña. El grupo mayoritario de la oposición lleva meses presentando mociones e iniciativas para criticar el estado del camposanto, que consideran marcado por la escasez crónica de herramientas y material de trabajo básico para el mantenimiento diario.
Una sobrecarga inhumana y riesgo para los sepelios
La falta de efectivos genera una sobrecarga laboral que impide a los operarios disfrutar de sus días de asuntos propios reglamentarios. Sin embargo, la consecuencia más alarmante señalada por el edil socialista es que el servicio podría volverse insostenible hasta el punto de que nadie pueda enterrar a sus difuntos.
Desde el PSOE de Guadalajara aseguran que ya se han registrado episodios en los que familiares directos han tenido que colaborar activamente en las labores de inhumación ante la absoluta escasez de personal municipal disponible en momentos puntuales.
Denuncian una deriva hacia la privatización del servicio
Las críticas socialistas también apuntan al estado exterior e interior del recinto. Durante las últimas semanas, el aparcamiento del cementerio se ha convertido en un improvisado desguace de vehículos abandonados, una estampa que denuncian tanto los visitantes habituales como la propia formación a través de las redes sociales.
Para el concejal Juan Flores, esta situación responde a una estrategia deliberada del equipo de gobierno local: “Todo parece derivar en un intento de desmantelar este servicio público para privatizarlo después”. Por este motivo, han exigido a la alcaldesa, Ana Guarinos, que adopte medidas urgentes y correctoras de forma inmediata.
En caso de no obtener una respuesta satisfactoria por parte del consistorio, el grupo municipal ha advertido de que solicitarán la intervención oficial tanto de los sindicatos como de la Inspección de Trabajo. El objetivo es que las administraciones actúen de oficio para poner fin de manera definitiva a una situación calificada como «insostenible» para la ciudad.

