Hay pocas cosas más relativas que las listas de espera. Mientras que los responsables sanitarios suelen conseguir aplicarles maquillaje y buen aspecto, la oposición política encuentra en ellas terreno abonado para la crítica.
Y en medio, los pacientes se mueven entre la paciencia y la impaciencia, con diversos grados que van desde las conformidad al intenso cabreo crónico.
El problema existe cuando hasta los datos oficiales son reveladores de lo que puede estar pasando. Un problema especialmente desasosegante para quienes esperan a entrar en un quirófano del Hospital de Guadalajara que eran, ni más ni menos, que 6.834 personas a finales de 2025.
La cifra es un 14% mayor que un año antes, cuando sumaban 5.909 los que aguardaban una operación en el mismo complejo hospitalario. Desde el PP, que parece haber decidido retomar las críticas tras muchos meses de tregua, recuerdan que en los últimos cinco años el incremento ha sido del 65%.
Si sumamos a todos los que esperan a ser atendidos, nos salen alrededor de 16.000 guadalajareños.
Cifras medias que tapan dramas personales
Cuestión distinta es que los datos aportados por el SESCAM sobre las listas de espera deban ser leídos con detalle y con cuidado, sin limitarse a las cifras medias de los distintos servicios. ¿Cómo cuadrar si no que haya quienes esperan desde hace mucho más de un año para que le hagan una endoscopia y desde la Consejería de Sanidad se sostenga que la demora media no llega a dos meses?
El caso de la Endoscopia Digestiva es representativo de esto que apuntamos: es el que peores datos presenta (55 días de media) pero con un atasco abrumador: de los 800 pacientes que suspiran por pasar de un vez un mal rato por uno de sus orificios… ¡nada menos que 760 son agrupados en el misterio epígrafe de los que aguardan desde hace más de un mes, sin mayor detalle!
Otras pruebas que ponen a prueba la paciencia son la Radiología Digestiva, la Resonancia Magnética y las mamografías. Por el contrario, para un electroencefalograma sólo habría que esperar 6 días, si hacemos casos de los datos ofrecidos por el SESCAM.
En total, 1.731 personas han acabado el año esperando una prueba diagnóstica.
¿Qué consultas son las más saturadas?
Cuestión aparte son las consultas externas, donde Reumatología alardea de no hacer esperar ni 10 días a sus pacientes (de nuevo, de media), al tiempo que Cirugía General y Neurología no llegarían al mes.
Por la parte contraria, lo más atascado es Psiquiatría, seguido de Rehabilitación, Alergología y Otorrino, todas ellas con más de dos meses de espera reconocidos.
A quien menos «clientes pacientes» le faltan es a Oftalmología, que en el último día del pasado año acumulaba 2.075, por encima incluso de los 1.517 de Otorrinolaringología.
El problema con las operaciones
Con todo, la mayor tensión para el día a día de los que aguardan quizá la encontremos en la lista de espera quirúrgica, los 6.834 paisanos a los que aludíamos más arriba. De ellos, 2.235 han sido derivados de Oftalmología, 1.326 desde Traumatología y 840 de Cirugía General y Digestivo. Y allí siguen, esperando.
No sorprende que el mayor tiempo de espera se dé en cirugía maxilofacial, que es todo un clásico. Intimida bastante más saber que el segundo peor epígrafe es el de Angiología y Cirugía Vascular, especialidades ambas en las que el tiempo se supone es decisivo: se reconoce oficialmente desde Toledo que 247 pacientes llevan esperando más de medio año a ser operados en Guadalajara por esas afecciones.

