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Una catedrática de la UAH recibe el premio 2026 de la Región Europea de World Physiotherapy

María Torres, fisioterapeuta y responsable del grupo de investigación FPSM, ha sido galardonada por su trayectoria marcada por la investigación, especialmente en el ámbito de la salud de la mujer

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María Torres, fisioterapeuta y responsable del grupo de investigación FPSM, ha sido galardonada por su trayectoria marcada por la investigación, especialmente en el ámbito de la salud de la mujer  

Hay profesiones que se eligen por vocación y otras que terminan convirtiéndose en ella con el paso del tiempo. En el caso de María Torrescatedrática de Fisioterapia de la Universidad de Alcalá (UAH) y responsable del grupo de investigación Fisioterapia en los Procesos de Salud de la Mujer (FPSM) de la UAH, desde joven se sintió atraída por las profesiones sanitarias y el contacto cercano con las personas.  

Fue admitida tanto en Medicina como en Fisioterapia, sin embargo, algo le hizo inclinarse por esta última. “Sentía que era una profesión muy humana, con una relación mucho más cercana y continuada con las personas”, recuerda. Le atraía la posibilidad de acompañarlas durante sus procesos de recuperación y comprobar de forma directa cómo el trabajo clínico podía mejorar su autonomía y su calidad de vida. 

Más de tres décadas después, su trayectoria ha sido reconocida por la Región Europea de World Physiotherapy con un premio que se concede cada dos años, convirtiéndola en una de las figuras más influyentes de la fisioterapia española y europea. A través de este galardón, se reconoce el gran nivel científico, académico y profesional de la Fisioterapia española. 

DEL CÁNCER Y EL LINFEDEMA A LA DEFENSA DE LA SALUD DE LAS MUJERES 

Actualmente Torres es especialista en el ámbito de la salud de la mujer y la salud pélvica. Sin embargo, no siempre fue así, los primeros pasos de su carrera estuvieron ligados al estudio y tratamiento del cáncer y el linfedema, campos que entonces se contaban con escasa visibilidad y desarrollo científico.  

A ello se sumó una experiencia que marcaría profundamente su forma de entender la atención sanitaria, su trabajo en el Hospital Nacional de Parapléjicos. “Allí comprendí el enorme impacto que pueden tener la discapacidad, la pérdida de función y las desigualdades en salud sobre la vida de las personas”, explica. 

Con el paso de los años comenzó a observar una realidad que acabaría definiendo buena parte de su carrera investigadora. Muchos problemas de salud que afectaban a las mujeres permanecían invisibilizados, normalizados o insuficientemente atendidos. “Fui tomando conciencia de cómo determinadas creencias culturales y la falta de investigación específica podían influir negativamente en la salud y la calidad de vida de muchas mujeres”, señala Torres. 

UN RECONOCIMIENTO QUE HABLA DE TODA UNA PROFESIÓN 

El premio otorgado por la Región Europea de World Physiotherapy ha supuesto para la catedrática un gran honor, sin embargo, lo considera un reconocimiento colectivo. “Siento que pertenece a toda una generación de fisioterapeutas que, durante más de 35 años y muchas veces con recursos, oportunidades y estructuras académicas mucho más limitadas que otras profesiones sanitarias, ha trabajado con enorme esfuerzo y dedicación para impulsar el desarrollo científico, académico y clínico de la fisioterapia”, aclara. 

LOS RETOS QUE AÚN QUEDAN POR RESOLVER 

A pesar de todo, la catedrática destaca que todavía existen desafíos y en numerosas ocasiones ha expresado la necesidad de que debe existir una especialización oficial en fisioterapia de la mujer y salud pélvica: “La atención a personas con dolor pélvico, incontinencia, secuelas obstétricas, recuperación funcional tras cáncer, síndromes dolorosos persistentes o alteraciones funcionales complejas requiere competencias avanzadas y formación altamente especializada”. 

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Además, la falta de profesionales especializados en este tipo de atención sanitaria provoca que las mujeres tengan un acceso limitado a la atención temprana, “muchas mujeres normalizan síntomas como pérdidas de orina, dolor durante las relaciones sexuales, dolor pélvico, secuelas tras el parto o limitaciones funcionales después de un cáncer porque ni siquiera llegan a recibir una valoración especializada o información adecuada sobre las posibilidades de tratamiento”, afirma la investigadora. Todo ello provoca que los síntomas se vuelvan crónicos, teniendo un impacto funcional, emocional y social. 

CIENCIA PARA MEJORAR VIDAS 

Se conoce que existen diferencias biológicas según el género, ya sea para el dolor crónico, las enfermedades cardiovasculares o la salud mental entre otros. Por ello, Torres considera, “fundamental incorporar una perspectiva sensible al sexo y al género en investigación, práctica clínica y también en la formación universitaria de los profesionales sanitarios, no como una cuestión ideológica, sino como una cuestión de calidad científica y calidad asistencial”. 

Desde el grupo de investigación FPSM se quiere consolidar una fisioterapia cada vez más comprometida con la reducción de desigualdades en salud. “Hemos trabajado para impulsar investigación, docencia y práctica clínica basadas en evidencia científica, especialmente en ámbitos históricamente poco visibilizados, como la salud de la mujer, la salud pélvica o la recuperación funcional tras procesos complejos como el cáncer o el dolor crónico, contribuyendo también a una atención sanitaria más sensible a las diferencias relacionadas con el sexo y el género”, aclara. 

La catedrática insiste en que se debe de continuar investigando. “En oncología, por ejemplo, todavía necesitamos seguir avanzando en prevención de secuelas, detección precoz de complicaciones y desarrollo de programas de fisioterapia y rehabilitación más personalizados que permitan preservar mejor la función y la calidad de vida a largo plazo”, explica. 

Además, la falta de profesionales especializados de la que ya se viene hablando, debe satisfacerse, ya que como la propia Torres aclara, “no solo mejora la atención sanitaria, sino que también contribuye a sistemas de salud más eficientes, preventivos, equitativos y centrados en la persona”. 

UNA PROFESIÓN MUY HUMANA 

Por otro lado, a pesar de que la catedrática compagine la docencia, la investigación y la práctica clínica desde hace décadas, mantiene intacta la motivación que encuentra en la capacidad transformadora de la fisioterapia. “Es una profesión sanitaria que combina ciencia, razonamiento clínico, prevención, recuperación funcional, educación sanitaria y una atención muy cercana a las personas. Y eso le permite generar un impacto muy directo en la función, la autonomía y la calidad de vida”, destaca. 

Asegura que todo lo que ha aprendido durante todos estos años, no procede únicamente de los libros o de los laboratorios, sino de las personas con las que ha trabajado. “Han sido las personas quienes más me han enseñado, y la fisioterapia el medio para poder acompañarlas y aprender de ellas”, afirma. La escucha activa, la educación sanitaria y la participación de los pacientes en sus propios procesos de recuperación se han convertido en pilares fundamentales de su forma de entender la profesión.