Aula en un colegio.
Aula en un colegio.

No es una cifra para “tirar cohetes”, pero sí es noticia en sí misma: el incremento de matriculación en los colegios rurales agrupados (CRA) de Castilla-La Mancha con respecto al curso pasado es de un 0,53 por ciento. Más noticia todavía es que los incrementos más significativos de matriculación se hayan experimentado en zonas limítrofes con la Comunidad de Madrid.

Concretamente, en la provincia de Guadalajara el número de matrículas ha crecido un 3,17 por ciento (lo que supone 31 nuevas matrículas, en términos absolutos). En la de Toledo, este incremento ha sido de casi un 4 por ciento (41 matrículas en términos absolutos). Destaca también el incremento de un 0,37 por ciento experimentado en la provincia de Cuenca (11 matrículas en términos absolutos).

Sin embargo, en la provincia de Albacete el número de matrículas ha descendido un 2,2 por ciento (39 en términos absolutos) y en Ciudad Real ha bajado un 0,51 por ciento (4 en términos absolutos).

Lo atribuyen a la pandemia

Algunos directores de centros rurales agrupados que han conversado con Europa Press para LA CRÓNICA atribuyen este incremento al cambio de mentalidad que ha provocado la pandemia en muchas familias. Muchas han decidido instalar su residencia habitual en un pueblo y matricular allí a sus hijos. Precisamente, son bastantes ellas han aprovechado la irrupción del teletrabajo durante el confinamiento para poder dar ese paso.

En la actualidad, en Castilla-La Mancha hay 77 Escuelas Rurales Agrupadas (CRA). Desde el curso 2015-2016, primer curso con Emiliano García-Page como presidente, se han abierto 28 escuelas rurales.

Entre los cursos 2019-2020 y 2020-2021 el Gobierno de Castilla-La Mancha ha reabierto 7 escuelas rurales, todas ellas en la provincia de Cuenca, tres de ellas con menos de cuatro alumnos. En estos dos últimos años se autorizó la continuidad de nueve colegios con menos de cuatro niños, ofreciendo este servicio educativo a las familias y ayuntamientos que así lo han solicitado, siete colegios en la provincia de Cuenca, Mazuecos en Guadalajara y Montesclaros en Toledo.

Menos niños, más espacio

Aunque a estas escuelas rurales también les afecta la pandemia porque “nadie está libre”, es cierto que en estos centros “hay menos niños y hay más espacio”, según destaca la responsable de una de ellas en la provincia de Cuenca, el CRA San José de Calasanz. “Los niños no están hacinados y tenemos espacios grandes” y además pueden disfrutar de la naturaleza.

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