Augusto González Pradillo.

En un detallado comunicado, lleno de referencias a las “niñas y niños”, para “que los padres y madres no tengan que acudir necesariamente al centro cuando las o los pequeños se manchan o necesitan que les cambien de ropa”, el Ayuntamiento de Azuqueca nos ha puesto en la más inquietante de las dudas existenciales: ¿De verdad hace falta el inglés para limpiar culos?

Los animosos promotores de la iniciativa han dado en llamar a tal servicio municipal ‘Clean and Change’.

No es nuevo el invento ni el auxilio, porque el curso pasado ya se aplicó para los pequeños (y las pequeñas) de 3 años de edad de esa localidad del Corredor del Henares.

La pudibundez mal entendida puede llegar a justificar que no se llame culo al culo e incluso que se opte por la “caca” cuando hay que referirse específicamente a la mierda expelida sin control por los esfínteres de la próxima generación de parados más preparada de España.

¿Pero por qué en inglés?

Why?

Ne peut-on pas le dire en français, qui est la langue de l’amour et qui donnerait à tout un caractère pétillant, très “bizarre”?¹

Também podemos usar a língua dos nossos vizinhos, os portugueses que a cada dia mais invejamos até pelo belo som das suas palavras.²

Provalo anche in italiano, che è una lingua che tutti pensiamo di conoscere e che nessuno di noi padroneggia, ma che amiamo.³

En alemán, mejor que no, por imposible.

Pero… ¿qué relación ignota hay entre el inglés y el culito de nuestros tiernos querubines?

Limpiar y cambiar, sí. Es muy necesario. Sobre todo algunos malos hábitos respecto a nuestro idioma que serían definibles con al menos dos docenas de palabras del castellano (o español) y que nos ahorramos, por educación y por prudencia.

Limpiar y cambiar, para que todos lo entendamos.

 


 1.- ¿No podemos decirlo en francés, que es la lengua del amor y que daría a todo un carácter chispeante, muy bizarro?

2.- También podemos usar la lengua de nuestros vecinos, los portugueses a los que cada día envidiamos más incluso por el bello sonido de sus palabras.

3.- Incluso probarlo en italiano, que es una lengua que todos creemos conocer y que ninguno de nosotros dominamos, pero que amamos”.