Vista de Entrepeñas, en mayo de 2020.
Vista de Entrepeñas, en mayo de 2020.

Después de un fin de semana caluroso y en puertas de una semana que nos va a hacer sudar a chorros, la pregunta de muchos es dónde darse un chapuzón. Y si es gratis mejor. La alternativa más rápida es pasar por taquilla en las pocas piscinas municipales que abren desde el 1 de julio, como es el caso de Guadalajara, Azuqueca o Marchamalo. Otra opción, más laboriosa, es hacerse invitar por quien tenga una piscina en su chalet. Y hay una tercera, que es recurrir a las zonas de baño de la provincia. Existen también en esta temporada, porque no se pueden hacer desaparecer, pero ni todas están abiertas ni el baño es tan libre como en años anteriores. El coronavirus sigue mandando en nuestras vidas…

En Guadalajara son siete las zonas aptas para el baño entre embalses y ríos. Dos están en el río Tajo (Trillo y Zaorejas); tres en el Embalse de Entrepeñas (Alocén, Durón y Pareja); una en el Embalse de Alcorlo (La Toba) y una en el Embalse de Pálmaces de Jadraque.

Este año, la situación excepcional creada por la pandemia, unido a las intensas lluvias de la primavera y a la apuesta por un turismo con menos aglomeraciones, ya ha empezado a notarse en una mayor afluencia de visitantes a estos espacios naturales y a los pequeños pueblos en los que se ubican, donde también se percibe un mayor interés por la compra y el alquiler de viviendas.

El embalse de Entrepeñas es uno de esos enclaves de baño que cada año recibe la afluencia de cientos de bañistas y este 2020 la imagen de Mar de Castilla es más real que casi nunca, teniendo en cuenta que el pantano se encuentra al 56% de su capacidad.

El baño está autorizado, aunque desde la Junta se ha remitido a los ayuntamientos afectados una serie de medidas que han de cumplirse para poder bañarse, tal y como han recuerdan desde la Asociación de Municipios Ribereños de Entrepeñas y Buendía. La agrupación de estos pueblos ha recomendado “precaución y prudencia”. En el caso de Sacedón, por primera vez desde hace años las aguas casi alcanzan el puente de la Nacional 320.

En cambio, en Pareja, otro pueblo ribereño, el azud no se abrirá al baño este verano. Su alcalde, Javier del Río, estaba valorando opciones para una zona bañista pero, según ha señalado a Europa Press para LA CRÓNICA, de momento esta idea ha quedado aparcada debido a la gran afluencia de gente registrada desde el inicio de la desescalada y las “complejas” medidas que se exigen desde Sanidad.

Durón también se ve bañado por el embalse de Entrepeñas. En este caso, su alcalde, Juan Ramírez, ha compartido la opinión de que los requisitos que les han solicitado desde el área de Sanidad del Gobierno regional para poder autorizar el baño, en su caso en la zona de la Vega, “no se pueden cumplir”.

De igual manera, el embalse de Pálmaces también es un lugar bastante frecuentado por bañistas. Modesto Llorente, alcalde de Pálmaces de Jadraque, municipio en el que se encuentra enclavado, ha señalado que estos días pondrán los carteles con las medidas que han de cumplirse para poder bañarse en él, unos requisitos que para él son igualmente “difíciles” de aplicar, aunque no ha prohibido el baño.

De otro lado está el río Tajo, otro espacio de baño con dos zonas para ello a su paso por Trillo y en Zaorejas, a la altura del Puente de San Pedro.

A su vez, en Almoguera no hay puntos autorizados de baño, lo cierto es que es el término que más kilómetros tiene de este río, de ahí que su alcalde, Luis Padrino, por miedo al contagio de la COVID-19 ya ha emitido un bando en el que desaconseja a sus vecinos bañarse en él río a su paso por el pueblo por entender que hay más posibilidades de contraer el coronavirus.

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