El responsable territorial de Accem en Castilla-La Mancha, Braulio Carlés, ha pedido que haya una respuesta diplomática «seria» ante la crisis migratoria en Ceuta por parte de los gobiernos de Marruecos y España, reclamando la búsqueda de una solución ante una situación «vergonzosa».

Así lo ha puesto de manifiesto, en declaraciones a Europa Press para LA CRÓNICA, el también vicario de Pastoral Social en Guadalajara, para quien es vital trabajar de una forma diferente «todo el tema de las fronteras, porque hay un riesgo muy grande», y «solamente el Mediterráneo sabe la cantidad de gente que ha muerto por buscar una vida mejor».

Según Carlés, se trata de una asunto «muy serio y grave» que requiere una solución diplomática pero también la búsqueda de «caminos» para que los migrantes que lleguen lo hagan «sin correr riesgos», de ahí que abogue por regular de una forma ordenada la migración, un fenómeno que para él es «una oportunidad», aunque haga falta gestionarla de forma adecuada.

No a las devoluciones «en caliente»

Una regulación que, a su juicio no pasa por la llegada ilimitada de personas pero tampoco por cerrar fronteras. «Han de ponerse en marcha política migratorias que regulen todo este fenómeno y que no nos hagan sentir vergüenza», ha subrayado.

Para Carlés está claro que es un tema muy complejo donde los más pobres «son siempre los que más pierden», y aunque reconoce que no se trata de un asunto que sea fácil de resolver, considera que «no se puede devolver en caliente a la gente».

En Sigüenza se encuentra un centro migratorio y de refugiados de referencia nacional de Accem que según Carlés se encuentra casi al cien por cien de ocupación desde hace tiempo.

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