El Confidendial, diario digital dirigido por el alcarreño Nacho Cardero, se apuntó este miércoles un gran tanto periodístico al conseguir un revelador informe interno de la gran empresa de distribución española, en el que se pone en el punto de mira a varios centros comerciales del grupo, entre ellos el de Guadalajara.

Un dato revelador, confirmado por LA CRÓNICA, es que quien ha sido directora del centro comercial de Guadalajara, Carolina Salvatierra en esta última etapa, fue relevada de su cargo hace semanas, sin esperar para ello ni siquiera a la campaña de Navidad. La gerencia la ha vuelto a asumir Rafael Merino, responsable de Alcalá de Henares desde hace años y que ya ostentó el cargo en Guadalajara en su momento. 

Según la información publicada por El Confidencial, en el plan de actuación sobre todos y cada uno de los 25 centros incluidos en la lista no se contemplan ni despidos, ni planes de bajas incentivadas. Al contrario, El Corte Inglés pretendería integrar a los trabajadores sobrantes con contratos fijos en locales del entorno. Una cuestión compicada, porque la plantilla potencialmente afectada ronda las 8.000 personas. 

A pesar de la inveterada opacidad de los responsables, para demorar una decisión tan radical como esta siempre han pesado varios factores. En primer lugar, la tradición de que el El Corte Inglés "siempre abre, nunca cierra". Por otro, el daño para la reputación general del grupo, cuyo modelo de negocio está cuestionado, sobre todo en lo relativo a las propuestas comerciales clasicas. Y por último, la muy complicada transformación de algunos de los edificios, cuando son en propiedad. En el caso del de Guadalajara, como en el de tantos otros, la estructura no es fácilmente adaptable para oficinas, un uso que además no tiene la demanda suficiente en esta zona como bien se ve en la cercana torre de la antigua Caja Guadalajara, cuyos locales viene intentado alquilar La Caixa desde hace un lustro.

En el dossier ahora conocido se habla con nombres concretos del cierre o transformación de una cuarta parte del casi centenar de centros de El Corte Inglés. Los que tienen más papeletas son aquellos que presentan pérdidas recurrentes, año tras año. El Confidencial revela que el de Guadalajara no se "transformaría", sino que directamente cerraría sus puertas. En el mismo caso estaría algún otro como el de Arroyomolinos o, por ejemplo, el centro Marineda, en La Coruña o incluso el de la madrileña calle Serrano, que pese a su ubicación nunca ha sido especialmente rentable y, además, ocupa un edificio en régimen de alquiler.

La opción de convertir en 'outlet' de marcas de precio medio El Corte Inglés de Guadalajara, algo que se barajó hace tiempo, parece descartada, mientras que sí se abordaría en uno de Zaragoza.