Blanca Fernández, ante los periodistas.
Blanca Fernández, en una comparecencia ante los periodistas.

Ha sido la consejera de Igualdad del Gobierno de Castilla-La Mancha, Blanca Fernández, la que ha marcado por escrito la estrategia del Ejecutivo regional respecto al ya inminente 8M y sus posibles celebraciones en la calle.

En un largo mensaje publicado en Facebook en la mañana de este jueves, la también portavoz del Gobierno que preside García-Page se ha mostrado rotundamente en contra de cualquier manifestación alrededor del 8 de marzo de 2021.

En su mensaje, llega a concretar que “este año la movilización debe ser a través de las redes sociales, no en las calles”. Antes de despedirse con un “abrazo sororo” emplaza a una mejor ocasión: “Volveremos a tomar las calles, llegado el momento, desde el pacifismo y con los brazos abiertos a todas la personas que se quieran sumar a la lucha por la igualdad.

El texto íntegro de Blanca Fernández es el siguiente:

“Creo que nadie tendrá dudas a estas alturas de mi compromiso feminista, es muy evidente que son muchos los retos y que aún queda camino por recorrer para conseguir la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres.

El 8M ha sido y es un instrumento muy potente para visibilizar estos retos y conseguir adhesiones en un movimiento que año a año ha ido a más.

Pero este año la movilización debe ser a través de las redes sociales, no en las calles. Si alguien se pregunta por qué, le recuerdo que estamos en medio de una pandemia que aún no hemos vencido y ruego que no nos nuble la vista la mejoría de los datos en los últimos días, porque depende de nuestra conducta individual y colectiva que estos se mantengan, mejoren o empeoren. Y su empeoramiento nos cuesta vidas.

En coherencia con la situación sanitaria no debemos movilizarnos en las calles.

No nos han gustado las caceroladas del Barrio de Salamanca lideradas por Vox, ni las promovidas por negacionistas, ni ninguna otra, por muy legítimo que fuera su fin, porque ponían en riesgo la salud de las personas y favorecían la transmisión del virus. En consecuencia tampoco nos deberíamos plantear tomar las calles este año, porque este tipo de decisiones hoy, que ya sabemos cómo se contagia el virus, son poco responsables.

No podemos caer en el cinismo de quien acusaba a las feministas de ser las causantes de expandir el virus mientras que justificaba su propio Vistalegre en el mismo fin de semana, ni de aquellos que han promovido manifestaciones contra el confinamiento para desgastar al Gobierno sin importarles las consecuencias sanitarias.

Nosotras somos distintas, y si, mejores que todo eso. Si algo caracteriza al feminismo es que no se mira su propio ombligo. Demostrémoslo y este año nuestras vindicaciones canalicémoslas a través de las redes, en positivo, desde la unidad y dejando claro que volveremos a tomar las calles, llegado el momento, desde el pacifismo y con los brazos abiertos a todas la personas que se quieran sumar a la lucha por la igualdad.

Un abrazo sororo”.

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