Eran seis pero todas las miradas se las terminó llevando el colorao ojo de perdiz de Juan Pedro Domecq. Con sus otros cinco hermanos y los cabestros protagonizó un encierro rápido, el último de 2026.
Lo del colorao fue punto y aparte: comenzó barriendo talanqueras por la izquierda en el primer tramo de la Calle Mayor; casi empitona a un corredor en la puerta de San Nicolás y, pasado Santo Domingo, cambió de lado para ir buscando corredores despistados desde la trasera de Sanidad hasta casi la entrada al coso. Allí, a escasos metros de la plaza, se giró bruscamente hacia la izquierda y tuvo a su merced a un grupo de media docena de mozos, que pugnaban por escalar la talanquera, hechos una madeja. Para su fortuna, el toro siguió pronto su camino, porque la cosa pudo ser grave.
En dos minutos y veintiséis segundos enfilaba el último astado, que no fue el colorao, el camino de los toriles, quedando fuera esta vez un manso hasta ver despejado completamente el ruedo.
Atrás se dolían, a lo largo del recorrido del encierro, un buen número de contusionados, más que en los días precedentes, aunque no se observaron a primera vista daños por asta de toro. Cuando el parte médico oficial esté disponible se incorporará a esta información.
Para esta tarde, cartel de cierre de la feria, con diestros muy del gusto de Guadalajara: Sebastien Castella, Juan Ortega y Pablo Aguado.

