La portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha, Blanca Fernández, ha  pedido la máxima prudencia a todos aquellos que estén pensando en dirigirse a sus pueblos en los próximos días. Como es sabido, muy probablemente a partir del lunes, 11 de mayo, se levantarán las restricciones para el uso de los vehículos particulares dentro de cada provincia. Así se contemplaría dentro del desescalamiento solicitado por la Junta de Comunidades al Ministerio de Sanidad como parte de la aplicación de la llamada «Fase 1» en Castilla-La Mancha.

Ante esta eventualidad, la portavoz ha reconocido que «no podemos prohibir que se hagan desplazamientos a los pueblos dentro de la provincia», pero sí que ha pedido «la máxima prudencia con los mayores» para evitar cualquier contagio.

De hecho, Fernández ha insistido en que «no se descarta un repunte en ningún punto de España, como ya hemos visto que ha ocurrido también en Italia e incluso en Alemania». Estas razones serían suficientes para limitar esos viajes familiares y realizar «sólo los desplazamientos imprescindibles» y las visitas que también lo sean.

La necesidad de medidas coherentes con Madrid

También preocupa que el continuo flujo de comunicación por carretera y por tren con Madrid ponga en riesgo a Guadalajara, Toledo e incluso Ciudad Real. «La movilidad con Madrid es lo que más preocupa», según Blanca Fernández, tanto a la Junta de Comunidades como al Ministerio de sanidad.

La consejera ha aprovechado la circunstancia para resaltar la importancia del mantenimiento del estado de alarma, prorrogado la víspera en el Congreso de los Diputados. «El estado de alarma es imprescindible para que el Ministerio de Sanidad tenga el mando único» ya que «le corresponde al Ministerio dar coherencia a las nuevas medidas que se apliquen en la siguiente fase» y que no haya discrepancias entre, por ejemplo, lo que se exija en Guadalajara y en Madrid mientras las personas se mueven entre ambos territorios.