Almacén de Saelices de la Sal, cuando aún les quedaban existencias.
Almacén de Saelices de la Sal, cuando aún les quedaban existencias.

Las salinas de San Juan, en Saelices de la Sal, agotaron la producción de sal que tenían almacenada. Este mes de enero, coincidiendo con la gran nevada que asoló el centro peninsular, dieron salida a casi 300 toneladas de este producto, tan característico de este pueblo de Guadalajara. El destino de la sal era atender el plan de viabilidad invernal en carreteras y pueblos, a raíz del temporal ‘Filomena’. De esta cantidad, más del 90 por ciento fue comprada por la Diputación de Guadalajara.

El alcalde de este pequeño municipio, de apenas media docena de habitantes en invierno aunque con unos 40 empadronados, situado cerca de La Riba y de Ablanque, se embarcó en este proyecto para luchar contra la despoblación y dar vida al pueblo. Espera reunirse esta semana entrante con el presidente de la Diputación, José Luis Vega, a quien quiere pedir que la Institución incremente “algo más” el apoyo al proyecto de la sal con la idea de que este 2021 puedan hacer “un esfuerzo mayor” y mejorar la producción. Este año los almacenes se han quedado vacíos y “hay que ser previsor porque no se sabe qué puede pasar en el futuro”.

Salinas de un pueblo pequeño que pierde población

“Han acabado con todas las reservas”, ha señalado a Europa Press para LA CRÓNICA José Luis Sotillo, alcalde de Saelices de la Sal. El Ayuntamiento es el propietario de este complejo de gran valor etnográfico, Bien de Interés Cultural (BIC) desde 2007. Además del destino más “a granel”, la explotación también tiene mercado para uso gastronómico, con la producción de flor de sal, así como recurso turístico de interés.

“Este año no había sal para nadie, porque se la han llevado toda. No ha quedado absolutamente nada. Si hubiéramos tenido el doble, se la hubiesen llevado pues ha habido un momento en el que no quedaba en casi ningún sitio”, ha apuntado Sotillo.

Sal a cambio de un subvención anual

De hecho, durante los días más duros de la borrasca “las llamadas eran constantes”, ha manifestado este alcalde mientras recordaba que, en todo caso, su cliente principal es la Diputación ya que el Consistorio tiene un convenio firmado con ella en virtud del cual, la Institución se hace cargo de la subvención de los trabajadores de las salinas y, sin coste alguno, recibe la sal que necesite para el plan invernal.

“Para la Institución también es rentable porque esto les permite tener su propio almacén de sal en el centro de la provincia sin tener que preocuparse de nada”, asevera Sotillo.

De hecho, tal y como reconoce este alcalde, han tenido que decir ‘no’ a algunos ayuntamientos que este año querían más sal porque ya no les quedaba, entre otras razones porque algunos pueblos cercanos que otros años no se llevaban o cogían unos seis sacos de unos 30 kilos, con el temporal se han llevado hasta diez sacos. Incluso explica como la propia Diputación “se anticipó a la borrasca y, ya antes, estuvo sacando camiones de sal para lo que se venía”.

Llamadas incesantes

“El teléfono no paraba de sonar. No sabemos cómo se han podido enterar de que había unas salinas aquí pero era constantemente llamando desde otras provincias”, ha reiterado mientras recordaba que aunque ya no les queda sal para el plan invernal, sí que tienen flor de sal, producto con un fin únicamente gastronómico al que quieren darle un protagonismo especial a partir de ahora.

Según Sotillo, para el plan invernal han salido entre 250 y 300 toneladas de sal entre montones y sacos de 30 kilos.

“Ojalá todo esto sirva también para poner otras salinas de Guadalajara en explotación, porque la sal de interior es fabulosa”, ha añadido.

Este explotación salinera, conformada por dos pozos o norias, cocederos y recocederos, albercas, canalizaciones, un almacén o alfolí y una ermita singular de planta elipsoidal, comenzó a restaurarse en el año 2003 con una ayuda del Ministerio y en el 2007 todo el conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC), siendo hoy un atractivo turístico más de la comarca, que recibe visitas a lo largo de todo el año.

Guadalajara es quizá la provincia de Castilla-La Mancha con más salinas repartidas, fundamentalmente en la comarca de la Sierra Norte pero también en la zona del Alto Tajo.

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