A la muy cordial ministra de Hacienda la sugiero (con laísmo alcarreño) que considere establecer un impuesto especial sobre los "selfies". A cada autofoto, un euro. Así le sacaríamos alguna utilidad social a los millones de retratos perpetrados de propia mano cada día del año en territorio nacional.

La masturbación ha tenido siempre efectos salvíficos para el orden establecido, al rebajar el grado de iracundia de los sujetos. Sacar un dinero para el fisco con la masturbación  (visual, en este caso) es una forma de adaptarse a los tiempos y, de paso, ayudar a reducir la creciente factura de la deuda pública.

Puestos a imaginar, si en vez de un euro fueran diez los que se cobraran por cada "selfie" puede que el Estado lograse que tan perniciosa actividad quedase desterrada de nuestras vidas. De ese modo, quizá volviéramos todos a mirar la vida que pasa delante de nuestros ojos en vez de empeñarnos en retratarnos el careto delante de un escenario que ni vemos, ni miramos ni vivimos de tan afanosos como estamos en dejar constancia de nuestros dientes dentro de una sonrisa.

Así, tal vez, entenderíamos que para disfrutar del sol del 29 de septiembre de 2019 en cualquier ciudad de España no hace falta sacar el móvil del bolsillo.

Andar sobre las aceras de la mañana de un día como este es una de las experiencias más sencillas de entre cuantas te pueden reconciliar con la Humanidad, que a esas horas esencialmente se despereza o aún duerme.

La caricia del sol sobre tu cara (esa que no aparecerá nunca en un "selfie", en el "selfie" que jamás te harás) es el fruto de 13.000 millones de años de expansión continuada del Universo que nos rodea, desde el estallido que lo alumbró.

No son manos, son fotones los que te ciñen y te besan, como un bálsamo redentor. Y por ser fotones, ángeles sin masa que se mueven siempre a la misma velocidad allá donde se encuentren, sin dejar de ser onda y partícula al mismo tiempo.

Lo menos que podemos hacer por tan amables partículas elementales, nosotros que somos polvo de estrellas, es darles las gracias y seguir con ellos el camino.

Nunca la Física estuvo tan cerca de la Mística como en este domingo, veranillo de San Miguel, entre las luces y las sombras de Guadalajara.
 


P.D.: Me niego a escribir selfi, como propone la RAE para cuando queremos referirnos coloquialmente a las autofotos. Mientras existan las comillas y el sentido común, los "selfies" serán "selfies"… hasta que la moda pase y la palabra se olvide.