Mientras en el interior del Ayuntamiento los concejales discutían de sus cosas en el Pleno municipal, varios operarios trabajaban intensamente en la Plaza Mayor, entre la curiosidad de los peatones.

Era sólo uno más de los reclamos ornamentales y luminosos que se han encargado con vistas a alegrar la capital en las fechas navideñas, pero la curiosidad era evidente. También unos metros más allá, en el Mercado de Abastos, la instalación de las atracciones para los más pequeños va a ritmo acelerado.

Estamos en noviembre, pero ya huele a diciembre y a ilusión.