García-Page, votando en 2019.

Falta un año para las próximas elecciones autonómicas y locales. De aquí en adelante, los sondeos que hasta ahora han permanecido ocultos en las sedes de los partidos saldrán a la luz, con indisimulable pretensión de propaganda política.

Un ejemplo inmediato, de hoy mismo, lo tenemos en los socialistas de Castilla-La Mancha, que han aprovechado el «puente» del Día de la Región para rentabilizar el encargo hecho a una consultora y publicarlo en dos entregas. La primera, que contraponía el liderazgo de Page y Núñez, ya la ha dado a conocer LA CRÓNICA.

Lo más creíble del resultado que se anticipa, ya que coincide con la tendencia general en España, es que Ciudadanos dejará de tener asiento en las Cortes de Castilla-La Mancha, donde consiguió 4 diputados en 2019 (por Guadalajara, primero para Alejandro Ruiz y, después, para Javier Sevilla).

En cuanto a la fuerza más emergente en la región y tercera en liza, que es Vox, los demóscopos contratados por el PSOE de Castilla-La Mancha prevén un máximo de 4 escaños y un mínimo de 3. Esa cifra no contempla el efecto que tendrá, en un sentido o en otro, el cabeza de cartel de la formación de Santiago Abascal, cuando se conozca. Lo más verosímil es que como rival de Page y Núñez presenten a Javier Ortega Smith, vinculado personalmente a Toledo. Es un rumor que se viene manteniendo desde hace casi dos años y que introduce a un rostro ya conocido en los telediarios de las cadenas nacionales dentro de la disputa regional.

Crecimiento del PP, mayoría para el PSOE  

La tabulación del sondeo dado a conocer por el PSOE está tan ajustada que, en realidad, aventuran una mayoría socialista, pero por la mínima. Tomando la banda superior de las horquillas concedidas a los partidos de la oposición, la dupla PP+Vox se quedaría a un solo escaño de la mayoría, que en el caso del Parlamento regional está en fijada en 17 escaños desde la época de Cospedal.

Un alivio, en todo caso, para los colaboradores más cercanos de García-Page y para el propio presidente regional, que nunca olvidará los tormentosos años que tuvo que pasar con Podemos como «aliado» dentro de su Gobierno, al ser imprescindible el apoyo de los dos diputados de la formación morada tras los comicios de 2015. Al final de ese mandato, la mayoría obtenida despejó el panorama y evitó más dolores de cabeza. 

El panorama actual no permite que ningún partido «bisagra» se perfile como apoyo necesario para el PSOE, contrariamente a lo que ocurre enfrente.

¿Realidad científica o estrategia?

Como ya hacían los clásicos, la mejor forma de no desmovilizar al votante teórico del PSOE es convencerle de que su apoyo es imprescindible para mantener a García-Page al frente del Gobierno regional. Sólo así se garantizaría el Grupo Socialista, dentro de doce meses, llegar incluso a los 19 diputados. De lograrlo, supondría mantener los resultados de las últimas elecciones.

Junto con el voto de los fieles y de los simpatizantes, al PSOE le cabe también entrar en la captación de parte de esos 122.619 que votaron a Ciudadanos y que, en buena medida, ya no lo harán. Un caladero ocasional de votos por el que también suspiran desde el PP, para incrementar sus actuales 10 diputados y provocar, con el inevitable y nunca mencionado socio, un vuelco electoral que hasta ahora nadie ha dado como probable.

En esta encuesta de Idus3, el PSOE está en su techo electoral, que ronda el 44% de los sufragios, suficiente para renovar la mayoría absoluta, mientras que al PP le concede un incremento en las expectativas, pero de apenas 3 puntos. Del mismo modo, limita el auge de Vox, que según este estudio preelectoral sólo saltaría del 7,02% de 2019 a un hipotético 9,54 en 2023, menos de lo que llegó a conseguir Ciudadanos como tercera fuerza política de la Comunidad Autónoma.

Y un último dato para la reflexión: un 20,37% de los encuestados aseguran que irán a votar pero aún no han decidido el sentido de su voto.

Para unos y para otros, según parece, aún queda mucho por hacer y por prometer.

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