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27 marzo 2024
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Poco que añadir a lo adelantado por LA CRÓNICA sobre la Zona de Bajas Emisiones

Sara Simón ha insistido en que aún "se están definiendo muchos aspectos en la creación de la ordenanza municipal que regulará la Zona de Bajas Emisiones de Guadalajara".

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El pasado miércoles, los lectores de LA CRÓNICA ya podían conocer en primicia las características y el coste del sistema de cámaras de video para controlar el acceso de vehículos a futura Zona de Bajas Emisiones de Guadalajara.

Dos días después de esa completa información, la concejala Sara Simón ha comparecido ante los medios de comunicación. Ha confirmado las restricciones de acceso estarán vigentes el 1 de enero de 2024, sobre una superficie de 718.119 metros cuadrados, en la que se incluye todo el casco histórico de la ciudad. A partir de ese momento comenzará un periodo de «información y formación» para que la aplicación sea gradual.

La ZBE de Guadalajara comprenderá todo el casco de la ciudad, dentro del perímetro que marcan la glorieta de Bejanque, La Carrera, doctor Fernández Iparraguirre, Cuesta del Matadero, Cardenal González de Mendoza, Avenida del Ejército hasta Plaza de España y todo el barranco del Alamín. Todas estas vías mencionadas quedan fuera de la Zona de Bajas Emisiones.

Sara Simón ha insistido en que aún «se están definiendo muchos aspectos en la creación de la ordenanza municipal que la regulará».

Simón ha asegurado que «aún queda tiempo», a la vez que ha insistido en que «el Ayuntamiento emprenderá en unos meses una amplia campaña formativa e informativa con la que la ciudadanía conocerá hasta el último detalle» y hablará «con colectivos, asociaciones y vecinos y vecinas en todo este periodo».

Sí ha querido dejar claro la segunda teniente de alcalde que la Zona de Bajas Emisiones «es una oportunidad para el casco histórico, donde se van a concentrar inversiones millonarias», y ha recordado que «esto no solo supone hablar de limitaciones al tráfico rodado sino también de hacer del casco un espacio regenerado, con más vegetación y más árboles» y por tanto un lugar «más sano».

De hecho, Simón se ha referido al estudio de un Instituto de Salud Global de Barcelona, que en los últimos días explicaba que se producen 900 muertes al año por exceso de asfalto y ausencia de árboles solo en las ciudades de Madrid y Barcelona.

«La Zona de Bajas Emisiones responde no solo a un compromiso con nuestro medio ambiente y la lucha contra el cambio climático sino a la protección de nuestra salud», ha argumentado.

RESTRICCIONES PARA VEHÍCULOS DE MÁS DE 18 AÑOS

Al margen del compromiso medioambiental y de una mejor calidad del aire, todas las ciudades de más de 50.000 habitantes están obligadas a crear Zonas de Bajas Emisiones para cumplir con distintas directivas europeas y también con la Ley contra el Cambio Climático.

Todos los vehículos que quieran acceder al casco podrán hacerlo con la condición general de que el destino final sea el propio casco y que vayan a aparcar en él. No podrán hacerlo únicamente los vehículos del grupo A, los gasolina anteriores al año 2000 y los diésel matriculados antes del 2006.

«Ni se peatonaliza una sola calle ni se cierra todo el casco a la circulación. Lo que hacemos es regular y ordenar tanto el tráfico como el aparcamiento, restringiendo el acceso a los vehículos más contaminantes e impidiendo que el casco sea zona de paso con coches dando vueltas», ha apuntado la concejala.

LOS RESIDENTES NO TENDRÁN RESTRICCIONES

Otro aspecto en el que Simón ha insistido en varias ocasiones es en que las personas que residan en el casco podrán hacer uso de sus vehículos sin restricciones, con independencia de los años de antigüedad o del tipo de combustible. Además, estas personas podrán autorizar el paso a familiares o amigos en las mismas condiciones.

De la misma manera, quienes trabajen en el casco de forma regular o quienes deban acceder a él por motivos de trabajo podrán hacerlo sin restricciones contando con una autorización. Se garantiza a su vez el tránsito de vehículos sanitarios, de carga y descarga y habrá excepciones para urgencias.

«Estamos en una ciudad pequeña en la que un vehículo de categoría A no podría aparcar en el Jardinillo pero sí en el parque de la Concordia, la calle Virgen del Amparo o la avenida del Ejército», ha apuntado Simón.

REORGANIZACIÓN DEL APARCAMIENTO

La concejala de Casco Histórico ha explicado también que el Ayuntamiento trabaja en la redacción de un nuevo contrato para el estacionamiento regulado de vehículos, con una reorganización de todo el estacionamiento, que pasará a ser de zona azul –en rotación– o zona roja –residentes–, desapareciendo toda la zona verde de la ciudad.

Dicha reorganización y acciones como la rehabilitación y apertura del parking de Dávalos o del aparcamiento disuasorio harán que en toda la zona haya más plazas para aparcar y que las personas residentes cuenten con más zonas de aparcamiento, con una tarifa que se reduce a 32 euros. Los vehículos eléctricos tendrán acceso libre y estacionamiento gratuito y los vehículos con sistemas más respetuosos con el medio ambiente también tendrán bonificaciones.

Para el funcionamiento de la Zona de Bajas Emisiones el Ayuntamiento instalará cámaras y sensores para el control del tráfico, nuevos parquímetros y creará una app ciudadana que permita al vecino o vecina acceder a información, solicitar autorizaciones o conocer la existencia de plazas de aparcamiento. Aunque eso ya lo sabían los lectores de LA CRÓNICA.


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