Complejo de la central nuclear de Trillo, desde el centro de información. (Foto: La Crónic@)
Complejo de la central nuclear de Trillo, desde el centro de información. (Foto: La Crónic@)

El 75% de la plantilla de aproximadamente 650 trabajadores que tienen la central nuclear de Trillo entre personal fijo y empresas contratadas ya trabajan desde sus domicilios. Solo permanece en la planta el personal esencial y se ha constituido un grupo de seguimiento de la pandemia (llamado Grupesan) para la gestión de las medidas planificadas. La situación no ha afectado a la producción de la planta.

Así lo han confirmado a Europa Press para LA CRÓNICA fuentes de la central, asegurando que la pandemia ha llevado poner en marcha medidas adicionales “más allá de lo establecido por las autoridades sanitarias y las Administraciones Públicas” con el fin de proteger la salud las personas que trabajan en sus instalaciones y la de sus entornos familiares, minimizar contagios y garantizar la operación segura de la planta.

El trabajo se ha organizado por equipos y turnos con el objetivo haya el mínimo número de personas en el mismo emplazamiento en el mismo momento y reducir la probabilidad de contagio (doble turno de trabajo en mañana y tarde) para minimizar contactos en la planta.

Por lo que respecta a la sala de control de la instalación, hay normas específicas de acceso y estancia en y acciones de refuerzo de limpieza y un protocolo de actuación ante un positivo; además se ha reforzado el transporte para el personal de esta sala disminuir de riesgos.

Protocolos para los trabajadores

En cuanto a las medidas preventivas, se han dado instrucciones a los trabajadores para que en caso de sintomatología no acudan, se han puesto a disposición los servicios médicos para el seguimiento del personal y se ha elaborado un documento con recomendaciones de prevención para la vida diaria.

Además, han quedado suspendidos los cursos de formación presencial mientras que se está fomentando la formación no presencial, se han restringido las reuniones y desplazamientos y hay un “control exhaustivo” del personal que se incorpora a la planta.

Se ha remitido a los trabajadores unos cuestionarios sobre su posible exposición al COVID-19 y se ha constituido un grupo de seguimiento de pandemia (Grupesan) para la gestión de las medidas planificadas.

Sobre medidas de control, se ha realizado un inventario y control sobre material necesario para las actuaciones contra el COVID-19 (gel desinfectante, guantes, mascarillas y batas) y se ha procedido a la definición de zonas aisladas en las centrales para poder trasladar a un posible afectado.

Hay planes de contingencia de empresas criticas incluidos posibles refuerzos de la Organización de Respuesta ante Emergencias (ORE).
De todas estas acciones se ha informado puntualmente tanto al Consejo de Seguridad Nuclear como a las administraciones autonómicas y locales y autoridades sanitarias con quienes se mantiene contacto permanente.

No se descarta un retraso para la recarga

Por otra parte, la central nuclear de Trillo, en coordinación con el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha comenzado a analizar los diferentes escenarios ante la posibilidad de posponer la recarga de combustible prevista en la planta a partir del próximo 9 de mayo, aunque la decisión a adoptar dependerá de la situación que se registre a medida que se acerque la fecha programa, según las mismas fuentes.

En todo caso, las mismas fuentes han señalado que no solo dependerá de la situación que haya en España sino en los países de los que viene personal especializado que participa en la misma, entre ellos Alemania, pero “de momento no hay una decisión tomada”.