La Guardia Civil ha dado un gran golpe contra el narcotráfico internacional en un lugar tan discreto que parecería impensable. Un total de tres toneladas de cocaína (2.909 kilos más exactamente) han sido intervenidas en la provincia de Guadalajara, en un tranquilo y apacible pueblo.
Según ha podido saber LA CRÓNICA, el hallazgo se ha llevado a cabo en el pequeño pueblo de Ciruelas, que apenas supera el centenar de vecinos censados. La banda de delincuentes tenía, además, cuatro fusiles de asalto tipo Kalashnikov. Además, se han localizado 28.000 euros en efectivo en lo que era en la práctica un centro logístico de droga. Este «centro» estaba oculto en lo que aparentaba ser sólo una casa rural.
El dispositivo sirvió también para localizar un camión de transporte de droga, a la altura de Ledanca, con 90 kilos de cocaína en su interior. Esta localidad se encuentra ya al pie de la A-2.
El operativo, que se ha saldado con la detención de ocho individuos, ha permitido desarticular por completo una organización criminal dedicada a la distribución a gran escala de sustancias estupefacientes. Dichas actividades tenían ramificaciones tanto en España como en el resto de Europa.
El «modus operandi»: De la casa rural al mercado europeo
La investigación, llevada a cabo de forma conjunta por la Policía Judicial de las Comandancias de Madrid y Guadalajara, comenzó tras varias labores de vigilancia sobre una nave industrial. Además, también se vigiló la citada vivienda en Guadalajara.
Según han detallado fuentes oficiales, la red utilizaba una doble estructura logística:
- La casa rural: Funcionaba como el búnker y almacén central de la droga. Allí los agentes hallaron la mayor parte de la mercancía (casi 2.775 kilos de cocaína pura) junto con el arsenal de guerra.
- La nave industrial: Era empleada como centro de operaciones para ocultar los estupefacientes en vehículos equipados con sofisticados dobles fondos.
Arsenal de guerra y 7 de los 8 detenidos en prisión
Durante los registros, además de los casi tres mil kilos de cocaína que dieron positivo en los test narco, las autoridades intervinieron cuatro fusiles de asalto Kalashnikov, ocho cargadores y varios teléfonos móviles utilizados por la cúpula de la organización.
Los ocho arrestados están acusados de los presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas (delito contra la salud pública) y tenencia ilícita de armas. Tras ser puestos a disposición de la autoridad judicial competente, el juez ha decretado el ingreso en prisión provisional para siete de los ocho implicados.


