Sala de espera de las urgencias del Centro de Salud de Manantiales. (Foto: La Crónic@)
Sala de espera de las urgencias del Centro de Salud de Manantiales. (Foto: La Crónic@)

El consejero de Sanidad, Jesús Fernández Sanz, ha aprovechado su intervención este jueves ante el pleno de las Cortes regionales para esbozar los cambios que se avecinan muy especialmente en los centros de salud de Castilla-La Mancha, como consecuencia del coronavirus.

Sin entrar a profundizar en cada una de las propuestas incluidas en este plan, el consejero ha avanzado el establecimiento de “un nuevo concepto de triaje aplicado a la asistencia ordinaria, no a la urgencia, como hasta ahora se venía haciendo”. Dicho en palabras que entienda el común de las personas, se supone que se refiere a nuevos criterios para valorar qué pacientes deben ser ingresados y cuáles no, incluidos aquellos que se derivasen desde los centros de salud.

También ha hablado de “la creación de un catálogo completo de pruebas diagnósticas a disposición de Atención Primaria, de la extensión del modelo de unidades integrales de atención al paciente crónico o de una nueva sistemática de citación entre Atención Primaria y atención hospitalaria”.

Asimismo, ha destacado que ese plan recoge una apuesta decidida por la teledermatología y otras propuestas de telemedicina relacionadas con otras especialidades, así como la creación de una red regional de servicio de diagnóstico por imagen, o la puesta en marcha del plan estratégico de geriatría que ya estaba formulado.

Enfermos que no son por COVID-19

Ha especificado que Castilla-La Mancha está reanudando “poco a poco” la actividad asistencial y lo hace asegurando las medidas de control para garantizar que los centros sanitarios no se conviertan en focos de contagio.

También se ha reiniciado el envío de cartas de invitación a la población para participar en los distintos programas de prevención de cáncer de mama, colón y de cervix, algo que se vio interrumpido por el COVID-19.