Derribo de la conocida como
La demolición del edificio de la Calle Mayor, 47 tras la primera jornada de trabajos. (Foto: La Cró[email protected])

Fue el espectáculo de la tarde del sábado para muchos vecinos de Guadalajara. Este 7 de agosto se iniciaba la demolición de la conocida como «casa de los Solano», en el inicio de la Calle Mayor desde la Plaza de Santo Domingo. Los trabajos, a cargo de una conocida empresa alcarreña, terminarán este domingo en lo esencial, que era tirar abajo un inmueble más que centenario y localizado en una estratégica ubicación, en pleno centro de la capital alcarreña. 

A partir de ahora habrá qué ver la celeridad en la construcción del futuro edificio en lo que ya es un solar, otro más de entre los muchos que jalonan la ciudad. Un promotor local ha asumido esta tarea, a falta ahora de ajustar el proyecto definitivo a las mediciones reales. De entrada, los arqueólogos tendrán que documentar y valorar los restos que con toda probabilidad aparecerán de la antigua muralla de Guadalajara. La base de uno de los torreones medievales quedó embutida en el sótano de la casa, según los datos manejados por este diario.

En cualquier caso, la pequeña historia de la ciudad ya cuenta con otra demolición más, cuyos detalles se pueden observar en la siguiente galería gráfica:

 

El inmueble se encontraba incluido en la relación de edificios recogidos en el Catálogo de Edificios de Interés Cultural del Ayuntamiento de Guadalajara. Esa especial protección no ha sido suficiente para que las autoridades hayan conseguido su preservación. El concejal responsable, Rafael Pérez Borda, incluso aseguraba textualmente en una nota de prensa oficial que este edificio «se encontraba en situación de abandono», y «ahora los dueños se harán cargo tanto de la demolición como de la edificación, ya que este es un espacio privado».

Alturas, según la norma urbanística

Además de incidir en la obviedad de que «esta actuación cuenta con la aprobación de la Consejería de Cultura, así como del Ayuntamiento», Pérez Borda recordó días pasados que éste es un edificio histórico y arquitectónico de los siglos XIX y XX y,  por tanto, «la nueva edificación deberá cumplir algunos requisitos como respetar la actual composición de la fachada, la altura establecida en la ordenanza del casco, así como mantener este esquema arquitectónico tradicional, para que sea compatible con el ambiente de la calle Mayor». 

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