El castillo, desde el casco antiguo de Molina de Aragón. (Foto: La Crónic@)
El castillo, desde el casco antiguo de Molina de Aragón. (Foto: La Cró[email protected])

Los molineses son diferentes en muchos aspectos y hasta lo llevan a gala. No sólo por el frío del invierno, que también, sino por sólo mirar los avatares de su historia. Así las cosas, ¿quién se puede sorprender de que acaben de celebrar la Nochebuena en Molina de Aragón (tierra de Castilla) mientras la mayoría de los españoles está en pleno puente de la Constitución?

El asunto no es una novedad, pero siempre llama la atención. Molina de Aragón adelanta a la noche del 7 al 8 de diciembre, cuando las doce campanadas, la tradicional Misa del Gallo de Nochebuena, que se oficia con fecha propia en la capital del Señorío gracias a una bula papal de 1518.

Con todas las bendiciones papales

El Papa León X, ante la devoción que había en Molina de Aragón a la Virgen Inmaculada, decidió concederle el poder celebrar una misa a las doce de la noche, como en Nochebuena, en una época en la que las misas sólo se podían realizar de madrugada.

Así, al igual que hay Nochebuena y Nochevieja, hay Noche Grande, con una misa a las doce de la noche. Es Molina de Aragón uno de los escasísimos lugares en los que se conmemora así esta celebración: la murcia Mula y en el Vaticano. En el caso de la capital del Señorío se oficia la liturgia en la parroquia de San Gil, que es donde estaba el Cabildo.

Previamente, al igual también que en Nochebuena, los molineses celebran en familia una cena especial. O debieran hacerlo si son respetuosos con la costumbre, que a veces no se cumple y que para muchos sigue siendo una seña de identidad.

Aunque el dogma de la Inmaculada es relativamente reciente, de hace unos 150 años, la bula data de hace 500 años. A los devotos a la Virgen Inmaculada en Molina se les conocía ya como «inmaculistas», una convicción religiosa que alcanza a muchos pueblos del Señorío.


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