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Comer es un buen motivo para viajar (y una excusa para debatirlo en Sigüenza)

El gastroturismo puede convertirse en una herramienta real de transformación para muchos territorios.

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El II Congreso internacional de turismo gastronómico no urbano, organizado por Vocento Gastronomía y el Gobierno de Castilla-La Mancha, reunirá en Sigüenza desde este lunes, 29 de junio, al 1 de julio a referentes de Europa, Latinoamérica y Estados Unidos para debatir cómo crear destinos turísticos competitivos apoyándose no solo en la cocina, el producto local y la identidad cultural sino también en la memoria, los sentidos, la pasión por el territorio y las buenas prácticas empresariales capaces de generar riqueza en sus entornos.

El viajero contemporáneo ya no busca únicamente comer bien; quiere saber quienes producen, entender de dónde vienen los sabores, participar en actividades, acceder a espacios singulares y llevarse de vuelta una historia, según ha informado Discover-Eat en nota de prensa.

Por esta segunda edición pasarán, entre otros, Eric Wolf, fundador y director ejecutivo de la World Food Travel Association (Portland, Estados Unidos), una de las voces internacionales más influyentes del turismo gastronómico; Linsey Gallagher, presidenta y CEO de Visit Napa Valley (California, Estados Unidos), quien dirige la organización que ha contribuido a consolidar Napa como una de las grandes marcas enoturísticas del mundo; Hubert Gonera, CEO de Landbrand y autor de la Estrategia Nacional de Turismo Gastronómico de Polonia; Orazio Belletini, director de la Fundación Fuegos y figura clave en la candidatura de Manabí (Ecuador) como Región Mundial de la Gastronomía 2026; o Franco Di Iorgi, maestro heladero de la Gelateria Ercole de Pizzo y guardián del secreto del Tartufo di Pizzo que motiva viajes internacionales a su pueblo.

Entre los temas de fondo del foro destaca la idea de que los pequeños municipios pueden competir si no intentan parecerse a otros destinos, es decir, si son capaces de convertir su diferencia en una experiencia con valor.

Napa Valley, Calabria, Manabí, Alto Tâmega, Islay, Sigüenza, Ulldecona, La Aguilera, Bullas, Ribeira Sacra, Elciego, La Guardia, Cogolludo o Porzuna aparecen como ejemplos de una tendencia que habla de destinos con identidad propia.

Esta segunda edición volverá a reunir a cocineros, hoteleros, productores, bodegueros, gestores de destinos, comunicadores, investigadores y responsables institucionales en torno a una idea central: el gastroturismo puede convertirse en una herramienta real de transformación para muchos territorios.

El encuentro propone una lectura contemporánea del turismo gastronómico. No se trata únicamente de hablar de restaurantes o productos, sino de entender cómo un territorio puede construir una identidad reconocible a partir de las personas que lo habitan.

En un momento en el que muchos destinos buscan diferenciarse más allá de los circuitos tradicionales, Discover-Eat plantea una pregunta de fondo: ¿Puede un restaurante, una bodega, una quesería, un producto o una experiencia bajo las estrellas hacer que un viajero elija un lugar que hasta entonces no estaba en su radar?

La respuesta en el programa se articula en torno a tres grandes ejes: el poder transformador del turismo gastronómico, la autenticidad como ventaja competitiva y el territorio entendido como experiencia.

El congreso planteará que el éxito turístico no debe medirse solo en visitantes o impacto económico, sino en bienestar local, conservación patrimonial y creación de oportunidades para quienes viven en el destino durante todo el año. Esta mirada resulta especialmente relevante para las zonas que buscan combatir la despoblación y atraer visitantes fuera de las temporadas convencionales.

INTEGRACIÓN DE RECURSOS TURÍSTICOS
La integración de recursos turísticos será otro de los puntos fuertes. El foro mostrará cómo el enoturismo puede dialogar con la astronomía, cómo el queso puede activar rutas rurales o cómo un festival musical en torno al whisky puede dar visibilidad mundial a una isla.

Discover-Eat 2026 aspira así a consolidarse como un punto de encuentro internacional para quienes entienden que el futuro del turismo rural está en proponer una mirada moderna, ambiciosa y profundamente territorial del gastroturismo: una forma de viajar que no se limita a consumir lugares, sino que busca comprenderlos.

PROGRAMA
La jornada del lunes se dedicará al poder transformador del turismo gastronómico. Abrirá con la intervención de Eric Wolf. Autor de obras de referencia sobre food tourism y creador del World Food Travel Association, Wolf aportará una visión internacional sobre cómo la gastronomía puede contribuir a que los territorios sean más habitables, más atractivos y más capaces de generar oportunidades.

A continuación, Sara Sánchez Remacha, CEO de Rusticae, abordará el concepto de storyliving y las experiencias con alma. Su trayectoria al frente de una de las marcas hoteleras españolas más reconocidas en alojamientos con encanto y turismo experiencial la sitúa como una voz especialmente relevante para hablar de hospitalidad, autenticidad y conexión emocional con el viajero.

El bloque sobre pueblos gastronómicos reunirá dos casos de alto valor simbólico: Sigüenza, representada por Enrique Pérez, chef de El Doncel, y Ulldecona, con Vicent Guimerà, chef de L’Antic Molí. Dos pueblos con apenas 6.500 habitantes y con dos restaurantes del firmamento Michelin cada uno.

Pérez ha construido en El Doncel una cocina ligada a la estacionalidad, al producto local y a la colaboración con pequeños productores, dando protagonismo a elementos tan identitarios como la sal de interior, los cereales o los recursos cinegéticos. Guimerà, por su parte, recuperó un antiguo molino harinero en el Delta del Ebro para convertirlo en un referente de cocina Slow Food.

Uno de los momentos más singulares del lunes llegará con Franco Di Iorgi, maestro heladero y propietario de la Gelateria Ercole, en Pizzo, Calabria. Su intervención, centrada en el Tartufo di Pizzo, mostrará cómo un producto artesanal puede justificar un viaje. Di Iorgi representa la fuerza de los negocios familiares –su abuelo creó la receta del célebre helado– capaces de convertir una especialidad local en emblema internacional que atrae cada año a miles de visitantes.

La construcción de marcas gastronómicas globales tendrá como protagonista a Linsey Gallagher. Su experiencia al frente de la organización oficial de gestión del destino Napa permitirá analizar cómo se promociona un territorio hasta convertirlo en una marca turística mundial.

El enfoque regenerativo llegará de la mano de Hubert Gonera, CEO de Landbrand, autor de la Estrategia Nacional de Turismo Gastronómico de Polonia y profesional certificado en turismo sostenible.

Con más de dos décadas de experiencia en diseño de rutas, estrategias de destino y experiencias vinculadas al turismo gastronómico, Gonera pondrá sobre la mesa una idea clave: no basta con que el turismo no dañe; el reto es que mejore la vida de quienes habitan el destino.