Ruiz Molina, en su comparecencia de este martes.
Ruiz Molina, en su comparecencia de este martes.

El consejero de Hacienda y Administraciones Públicas, Juan Alfonso Ruiz Molina, ha explicado este martes el primer superávit logrado por Castilla-La Mancha en 25 años. Según su criterio, se sustenta en primer lugar en los 743 millones de euros que recibió la Comunidad Autónoma del fondo COVID, así como en los 308 millones de euros recibidos por las entregas a cuenta. Obviamente, Ruiz Molina lo atribuye también a “la gestión realizada por la Comunidad Autónoma de los fondos europeos”.

Esos serían los tres motivos principales que sustentan el hecho de que la región ha llegado al final del ejercicio de 2020 con un superávit del 0,41% de su PIB. El consejero ha mencionado también la estabilidad política e institucional de la región como hecho que ha permitido “afrontar y tomar decisiones con determinación” y con el único objetivo de “no dejar a nadie atrás” en el primer año de pandemia.

Más aumento de ingresos que incremento de gasto

Durante 2020, el Ejecutivo autonómico tuvo un 15% más de ingresos que en 2019 (unos 1.089 millones de euros) pese a que gastó un 11,6% más que en ese ejercicio (880 millones más) y a la situación extraordinaria que ha traído la pandemia y pese a la cual el Gobierno regional no ha abandonado el objetivo de administrar “con rigor” las finanzas públicas, como es su obligación, ha remachado.

Ese 15% más de ingresos vinieron del fondo COVID que se repartió a las comunidades autónomas, siendo entre todas ellas la castellanomanchega la que “más recursos percibió en términos de PIB”; también de las entregas a cuenta, que se repartieron “como si no hubiera crisis y con una previsión de crecimiento de la economía del 1,6%”, y por la gestión y “reprogramación” que se hizo desde la Comunidad Autónoma, compensando así la caída de los tributos propios y cedidos, que ha sido del 16% respecto a 2019 y que se han visto compensada por las transferencias recibidas.

De los 880 millones de euros más de gasto que hubo en 2020 frente al ejercicio anterior, Ruiz Molina ha señalado que ese incremento se traduce en un 11,6%, lo que “prácticamente duplica el incremento medio del gasto, que ha sido del 6,6%” en las comunidades autónomas, y que supone que aunque la región ha recibido más ingresos que la media también ha gastado más que la media, y lo ha hecho “sin desatender ninguna de las prioridades” que se había marcado al inicio de la legislatura, cuando aún no se auguraba ninguna crisis sanitaria.

“No hemos escatimado ni un solo euro en sanidad, educación y servicios sociales y en ayudar a empresas y en lo que tenía que ver con la pandemia”, ha destacado el consejero, que ha señalado que el Ejecutivo tuvo claro que esta crisis la iba “a atajar de forma diferente a la de 2008”, de tal manera que “frente a los recortes de personal y en medios materiales” se han puesto más medios.

Ayudas directas para las empresas

En este sentido, Ruiz Molina ha incidido en que Castilla-La Mancha ha sido la región que más ayudas directas a conseguido para las empresas y la que más ha contratado en los ámbitos de la sanidad y la educación, habiendo recibido su política presupuestaria incluso el reconocimiento de las autoridades europeas, incluso después de “soportar ser de las regiones a las que más duramente afectó la primera ola” de la pandemia.

Con estos resultados económicos “muy positivos”, el titular de Hacienda ha augurado que la caída del PIB en Castilla-La Mancha “va a ser inferior a la media” del conjunto del país –“unos dirán que del 9%, otros que del 8%”, ha destacado–, como han reconocido distintos informes, aludiendo al más reciente del BBVA, “que reconocía en marzo que la expansión del gasto autonómico había ayudado y sido uno de los factores para contener la pandemia”.

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