Aviso de un pastor eléctrico en un prado de la Sierra Norte de Guadalajara. Avisa a los turistas pero no previene de los lobos. (Foto: La Crónic@)
Aviso de un pastor eléctrico en un prado de la Sierra Norte de Guadalajara. Avisa a los turistas, pero no previene de los lobos. (Foto: La Cró[email protected])

El presidente de la Agrupación de Ganaderos de la Sierra Norte de Guadalajara, Francisco García, ha expresado las «quejas, indignación y malestar» del sector en esa comarca de la provincia. ¿Por qué vuelven a estar de nuevo tan soliviantados como en tantas ocasiones, los años precedentes? Esta vez, por la decisión de incluir el lobo ibérico como especie protegida en toda España, medida de la que viene informando ampliamente LA CRÓNICA.

El cambio normativo no debería tener consecuencias directas en Guadalajara, ya que la caza de esta especie estaba ya totalmente prohibida en Castilla-La Mancha. No obstante, temen que, al aplicarse más allá del Duero, el lobo tienda a expandirse aún más y vaya conquistando nuevos territorios. El silogismo es claro para los ganaderos: con mayor tolerancia,  más manadas en la sierra y más muertes de reses.

Creen que afectará también al turismo

«Nos perjudica muchísimo esta decisión porque las hembras seguirán pariendo y aumentando la población e irán conquistando territorios nuevos, afectando al relevo generacional en un sector que no quiere seguir viendo como los lobos le matan el ganado», ha señalado a Europa Press para LA CRÓNICA Francisco García. La asociación de la Sierra Norte cuenta en la actualidad con unos cuarenta ganaderos asociados.

El responsable de esta agrupación está convencido de que esta decisión repercutirá y menoscabará también al turismo, tras recordar que aunque el lobo se concentra dentro de Castilla-La Mancha en la Sierra Norte, ya se le empieza a ver en alguna zona de Ciudad Real.

«En sitios donde no había lobos van a empezar a llegar ahora; si sigue así, la despoblación (humana) va en picado, porque cada día quedamos menos en los pueblos; ya no se ven ni perros por las calles», resume sombríamente.

¿Quién se anima así a ser ganadero?

Según García, con este tipo de decisiones está quitando la ilusión de los jóvenes por incorporarse al sector ya que la amenaza del lobo al ganado es un hándicap importante y consideran que se sigue «jugando con su patrimonio» y que las ayudas no son suficientes, ha añadido.

Para el presidente de la agrupación, las ayudas que se dan desde el Gobierno regional por la pérdida de reses ante los ataques del lobo no solucionan el problema y ha insistido en que, en principio, no deberían llamarse ayudas sino pagos al patrimonio. García ve el futuro del campo «muy oscuro» para el mundo ganadero.

«Antes, cuando un ganadero se quitaba de las vacas había interés, ilusión y precio» para que otro se los quedara, pero hoy ya no hay nada de eso porque nos vemos perseguidos por cielo, tierra, mar y aire», remata.

En la mayoría de los casos se sienten «ignorados, como un trapo sucio», concluye García, quien reclama más apoyo a un sector que «está muriendo por falta de curas».

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