Page ya lucía esta aparatosa escayola a finales de junio.
Page, en una imagen reciente.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha criticado este jueves las palabras del ministro de Consumo, Alberto Garzón, quien ha pedido a los españoles que consuman menos carne para proteger su salud y la del planeta. «En Madrid se dicen muchas ‘tontás’ por parte de la clase política, que no termina de enterarse de lo que pasa en este país», ha argumentado el presidente regional.

«Quiero empresarios que quieran ganar dinero, porque ya tenemos un ministro que se está inventando su cargo todos los días y dice que no hay que comer carne, con lo que eso implica para miles de puestos de trabajo del sector cárnico en esta región», ha aseverado el jefe del Ejecutivo autonómico durante la presentación en la localidad toledana de Torrijos de la nueva flota de ambulancias del Grupo de Empresas ‘San Román’.

«Y mañana irán con el vino, y pasado con el queso; no sé el futuro que tienen como dietistas, pero si no tienen nada que hacer, al menos que no se inventen la política para crear problemas a la gente», ha dicho García-Page.

En este contexto, ha defendido la colaboración entre empresas y administraciones públicas, frente a los que pretenden «suprimir» todo tipo de empresas prestadoras de servicios a las instituciones. Así, ha rechazado la dinámica de «agresividad» contra el sector privado y lo ha alabado como motor económico y extensión de la mejora de los servicios públicos.

El ministro Garzón, camino de un Consejo de Ministros.
Llegada de Alberto Garzon, Ministro de Consumo al edificio del Consejo de Ministros.

Las declaraciones del ministro Garzón

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, ha recomendado a los españoles que reduzcan el consumo de carne porque «perjudica a la salud y al planeta».

En concreto, ha advertido de que el 14,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero proviene de la ganadería, especialmente de las macrogranjas, y avisa de que para un kilo de carne de vaca se requieren 15.000 litros de agua.

«¿Qué pensaríais si os dijera que el consumo excesivo de carne perjudica a nuestra salud individual y a nuestro planeta? Estoy preocupado por la salud de nuestros conciudadanos y de nuestro planeta. Sin planeta no tenemos vida, ni salarios ni economía, y nos lo estamos cargando», afirma Garzón en un vídeo publicado este miércoles en Twitter bajo la etiqueta ‘#MenosCarneMásVida’.

Según precisa el ministro, si los españoles redujeran el consumo de carne hasta los niveles recomendados por la ciencia, «se evitarían el 50% de las emisiones de gases invernadero asociadas a la alimentación y el 20% de las muertes prematuras».

En un vídeo de seis minutos en el que se alternan imágenes de Garzón hablando, con otras del planeta, de explotaciones ganaderas y platos de comida, el ministro señala que, según la FAO, España es el país de la Unión Europea que más carne consume: «más de un kilo a la semana», frente a los 200-500 gramos recomendados por AESAN.

Cada año, según indica, se producen «7,6 millones de toneladas» de carne procedente «del sacrificio de 70 millones de animales: cerdos, vacas, ovejas, cabras, caballos y aves».

En concreto, Garzón hace hincapié en el «preocupante» consumo de agua necesario para que un trozo de carne llegue al plato. Según puntualiza, no es solo el agua que beben los animales, sino también la necesaria para producir el pienso, para transportar la carne o para envasarla, lo que «contribuye a acabar con las reservas del planeta».

También cita a la Organización Mundial de la Salud (OMS) para alertar del «riesgo» que tiene el consumo «excesivo» de carne roja «que puede traducirse en infartos, diabetes u otras enfermedades».

«Esto no significa que no podamos hacer una barbacoa con la familia de vez en cuando sino que lo hagamos con más moderación, y que seamos capaces de compensar esos días en que nos permitimos comer carne con un consumo en los días siguientes de mayor peso de ensaladas, arroces, legumbres y verduras», propone el ministro.

Asimismo, en cuanto a las emisiones de efecto invernadero, el titular de Consumo avisa de que las flatulencias de las vacas y las heces para piensos «generan ya más contaminación que los coches».

Si bien, precisa que no todos los tipos de ganadería son iguales, pues la extensiva es «mucho más sostenible que las grandes macrogranjas», y «ayuda a prevenir incendios, enriquecer suelos y crear puestos de trabajo que protegen la economía local».

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