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18 mayo 2024
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Este puente es una vergüenza

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De nuevo ha tenido que ser Hispania Nostra la que saque los colores a los responsables del patrimonio histórico y monumental de la provincia de Guadalajara. Además, como ya ocurriera con el bien conocido y abandonado poblado de Villaflores, no se han remontado siglos ni han puesto la vista en monumentos góticos o barrocos, sino en algo más cercano a nuestros días, pero también arrasado por la incuria.

La advertencia de la conocida asociación se refiere esta vez al puente construido en 1879 por Valeriano Madrazo Escalera, el que fuera quinto marqués del Valle de la Colina, sobre el río Henares. Está en Azuqueca de Henares y, desde ahora también, en la Lista Roja de Hispania Nostra.

¿Por qué es (o era) valioso este puente?

Se trata de un puente de tablas de madera, sobre tensores, del siglo XIX, en estilo Art Nouveau y realizado en forja, con dos torres de asentamiento en ladrillo (hoy ya casi desaparecidas). Uno de los cuerpos de sustentación albergaría el motor eléctrico con el que se subía el puente mediante la tracción de los dos cables que componen el mismo, para el paso de embarcaciones de mayor envergadura que transitaban el río Henares en el momento de pleno caudal del mismo. Está enclavado dentro de los terrenos de la finca «La Acequilla», en Azuqueca de Henares.

Sigue conservando las dos piedras que reseñan la creación del puente en 1878 por Valeriano Madrazo Escalera y otra con la fecha de remodelación del mismo en el siglo XX. El motor eléctrico que lo movía sería abastecido por el tendido eléctrico que provendría de la orilla contraria del río, donde a día de hoy sigue existiendo la «casa de la máquina», que generaba electricidad mediante una noria propulsada por el agua del río, también para abastecer el palacete de la finca.

Estado actual del puente sobre el Henares en la finca de «La Acequilla», en Azuqueca de Henares. (Foto: Hispania Nostra)

Por el Henares, con barcas

El marqués lo mandó construir como medio de paso para los trabajadores agrícolas de la finca, además de facilitar las actividades cinegéticas en ese entorno. Como recuerdan desde Hispania Nostra, se este modo se superaban las limitaciones hasta entonces inevitables ya que «se realizaba el paso por los vados cuando el río lo permitía o las grandes barcas que cruzaban constantemente el río, (al menos hay documentadas tres barcazas en este tramo del río desde el siglo XVII). Seguramente, la construcción de un puente propio, eximiera al marqués del pago de impuestos por el cruce del río, lo que es hoy la hipótesis más aceptada».

Como también detallan en su informe, «actualmente el deterioro se ha acelerado a raíz de las inclemencias del tiempo de los últimos años y el completo abandono. Apenas quedan tablas de madera en buen estado, y el crecimiento descontrolado de un árbol cercano amenaza la estabilidad de los tensores sobre los que se sujeta la estructura. Las dos torres de ladrillo sobre las que se asienta el puente están casi desaparecidas por amenazar ruina o por haber sido engullidas por la maleza. Los hitos con inscripciones han sido vandalizados en numerosas ocasiones, encontrándose actualmente cubiertas en parte por grafitis. La estructura de ladrillo que hace de jamba de acceso al puente, que sustenta los hitos conmemorativos y que cierra el puente mediante una reja, está a punto de venirse abajo».

Inciden desde Hispania Nostra en una amenaza aún más reciente: «Para incrementar el deterioro, tras la venta de los terrenos colindantes, la empresa propietaria decidió hacer suyo el camino de servidumbre de acceso levantando una alambrada e impidiendo el total acceso al puente. Dicha alambrada ha sido retranqueada, pero los tractores de la empresa agrícola realizaron varias pasadas por encima de la torre que hace de tensor de los cables de acero para nivelar el terreno para el tránsito de maquinaria agrícola pesada, contribuyendo enormemente al deterioro y desaparición de la estructura. Se ha intentado mediar entre el ayuntamiento y el propietario y nunca se ha llegado a una expropiación forzosa ni a una obligación por parte del propietario a mantener el mismo».


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