Ambulancia, en imagen de archivo, junto al lugar de los hechos. (Foto: La Crónic@)
Ambulancia, en imagen de archivo, junto al lugar de los hechos. (Foto: La Crónic@)

Tres individuos de entre 18 y 23 años, todos ellos vecinos de Guadalajara, fueron detenidos en la madrugada del sábado por una agresión a varios agentes de Policía, tras obstaculizar el paso de una ambulancia en pleno centro de la capital alcarreña.

Los policías se vieron obligados a intervenir cuando estos sujetos detuvieron una ambulancia y estaban en trance de agredir al acompañante de un herido. LA CRÓNICA ha tenido ocasión de contactar con esa persona, que matiza en parte la redacción del atestado policial: “No me querían agredir a mi. Hicieron una barricada y pararon la ambulancia. La abrieron, conmigo y con mi pareja dentro, cuando íbamos al Hospital. Al ver que abrían la puerta, yo traté de que no entraran y me agredieron. Yo no les conozco ni les había visto en mi vida, por lo tanto no me podían querer agredirme a mi ni me iban buscando a mi”, como se planteaba en el relato policial de los hechos.

Se da la circunstancia de que uno de los individuos ya fue detenido el pasado fin de semana por actos vandálicos en las inmediaciones de la Plaza Virgen de la Antigua, según han confirmado a este diario desde el Ayuntamiento de Guadalajara.

Los hechos de este fin de semana sucedían en torno a las 4.35 de la madrugada en la calle San Sebastián, en pleno centro de Guadalajara. Fue a esa hora cuando los tres individuos detuvieron una ambulancia que trasladaba a una persona al Hospital. Según el afectado más directo de esta acción, no habría sido con la intención previa de agredirle, sino como consecuencia de la propia gamberrada de obstaculizar la ambulancia.

En ese momento, el técnico sanitario avisó de la situación a la Policía Local, que se personó en el lugar junto con agentes de Policía Nacional. Las patrullas llegaron a tiempo de asistir al momento en el que los tres individuos agredían en la vía pública al acompañante del herido.

Los tres violentos jóvenes también atacaron a los agentes de Policía, por lo que tuvieron que ser reducidos con el uso de la fuerza para ser detenidos y trasladados a la Comisaría de la Policía Nacional, en la Avenida del Ejército, donde se instruyeron diligencias.

Una semana antes, destrozos varios

Como ya informó LA CRÓNICA la semana pasada, la madrugada del 9 de febrero fue especialmente intensa para tres jóvenes por las calles del centro de Guadalajara, de gamberrada en gamberrada hasta la detención final.

A las 5,38 de la mañana de aquel domingo se recibía aviso telefónico en el 092, informando que salía humo de un establecimiento público ubicado en la calle de Bardales. Al llegar a la zona, los agentes fueron informados por algunos transeúntes que se trataba de tres individuos. En realidad, no se trataba de humo, sino que el trío había vaciado un extintor de incendios en la puerta de dicho establecimiento. Después de comprobó que el extintor lo habían cogido del portal de un inmueble de la misma calle Bardales.

El relato de la patrulla era detallado: siguiendo sus pasos, alertados por otras personas que se encontraban en la zona, los policías locales se dirigieron tras ellos hacia la calle de Miguel Fluiters. Antes ya tuvieron que corregir el itinerario, al comprobar que se habían empleado a fondo para arrancar y lanzar por la Cuesta del Reloj dos barriles decorativos que hasta este momento se encontraban a la puerta de un bar de la calle del Dr. Mayoral.

Entretenidos en su “rallye” de destrozos, los agentes pudieron ver que estos tres sujetos estaban poco más abajo, en la Plaza de la Virgen de la Antigua, donde se afanaban en romper los espejos retrovisores de varios de los coches allí estacionados. El recuento de los vehículos no deja lugar a dudas de su empeño: hasta ocho turismos fueron víctimas de los gamberros en ese céntrico lugar.

Dándose cuenta de la presencia policial, echaron a correr hacia las Casas del Rey, donde los agentes les perdieron el rastro.

El esquinazo no duró demasiado, pues hacia las seis de la mañana, veinte minutos después del primer aviso en Bardales, esos mismos agentes localizaban a los tres jóvenes, que se tomaban un descanso nada menos que en el centro de la calzada frente al Centro de Salud de Manantiales, entre las calles Julián Besteiro y Buenafuente. En su huida hasta el lugar donde fueron detenidos, aún tuvieron tiempo y ganas de romper con un palo el cristal de un kiosco en la calle de Cifuentes, acción que fue presenciada por su propietario.

A pesar de la acreditada capacidad para correr que demostraron, a esas alturas era más notable todavía el evidente estado de embriaguez de los tres, procediendo los agentes a su detención. Identificados, resultaron tener 19, 22 y 23 años.

Alcoholemias y seis detenidos más

Por otra parte, el fin de semana deja también tres detenciones por alcoholemias positivas y tres detenciones de personas que circulaban con vehículo careciendo de permiso de conducir.

Además, la Policía ha sancionado a un establecimiento público situado en la calle de San Esteban por superar el aforo, permitir el acceso a menores que consumían alcohol y por la existencia de varias personas que fumaban en el interior.