Augusto Gonzalez Pradillo.

Era un tendencia imparable y la pandemia no ha hecho más que reforzarla: el teléfono móvil se ha convertido en una extensión de nuestra mano, indisociable de nuestros dedos y a la que prestamos una constante atención. En LA CRÓNICA lo sabemos bien, por el crecimiento imparable de nuestras cifras de audiencia, gracias a la fidelidad de nuestros lectores. Pero esto, además, tiene otras variantes no siempre bien analizadas, como es el caso de las búsquedas en Google.

Los resultados del omnipresente buscador dicen más de nosotros que nosotros mismos. Tanto da si lo analizamos individualmente (¡cuántas vergüenzas saldrían a la luz si se distribuyeran públicamente las búsquedas que hacemos!) como si es a todo un país al que figuradamente ponemos sobre la mesa del quirófano, procedemos a usar el escalpelo, abrimos al paciente y buceamos en su interior.

De la mano de Google podemos hacer un cómodo recorrido por los temas de máximo interés en cualquier país del mundo. Según esos datos, en las últimas semanas, ha crecido el interés de búsqueda por “renovación de pasaporte” en el Reino Unido (“passport renewal”) y en Finlandia (“passin uusiminen”); “seguros de viaje” (“ubezpieczenie turystyczne”) en Polonia y “vuelos chárter” (“charter flights”) en los Emiratos Árabes Unidos; “banca móvil” (“mobil bankacilik”) en Turquía, “financiación personal” (“تمويلشخصي”) en Arabia Saudí, “préstamos online” (“prestiti online”) en Italia, “crear un CV” (“cv maken”) y “trabajo para estudiantes” (“job étudiant”) en Bélgica, y “vacantes de empleo” (“وظائفخالية”) en Egipto.

¿Y qué pasa con España?

Según Google Trends, lo que más interesa a los españoles es saber de “pensión jubilación” y “demanda de empleo“. Así de concreto. Así de conciso.

Mientras, en Moncloa, siguen empeñados en distraernos con artificios reales, sin hacer nada práctico por resolver lo más acuciante, que no tiene que ver con el yacimiento de un viejo con una lagarta.

Algún día nos gobernarán los mejores. Por ahora, no.

Qué gran verdad es eso de que el que espera, desespera. Desesperadamente atónitos ante la manipulación constante de la opinión pública y el negligente ejercicio del poder.

Y, además, bajo este maldito calor…

Es la crónica de un verano, tórrido y pandémico, sobre un enorme solar llamado España.

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