La central nuclear de Trillo con su reactor inactivo.
La central nuclear de Trillo con su reactor inactivo.

Este martes, tras su desconexión de la red eléctrica para proceder a la reparación de la borna de un transformador principal, la Central Nuclear de Trillo ha iniciado su 33ª recarga.

Para estas labores, que movilizarán a un millar de trabajadores, se han reforzado las medidas de protección y prevención con el objetivo de garantizar la seguridad de los profesionales externos y de la propia planta frente a la COVID-19. La recarga tendrá una duración de 29 días.

Como ha venido siendo habitual en ocasiones precedentes, para realizar las actividades programadas se van a incorporar más de 1.000 trabajadores adicionales a la plantilla habitual, procedentes de unas 40 empresas colaboradoras especializadas. La mayoría de estos profesionales proceden del entorno de la central.

El programa de esta trigésimo tercera recarga incluye la ejecución de más de 4.000 acciones concretas, entre las que destacan la prueba de presión del recinto de contención, la inspección de las penetraciones de la tapa de la vasija de presión del reactor, la inspección de sellos en una bomba principal y la sustitución del motor en otra de las bombas, el cambio del enfriador de alta presión del sistema de control de volumen del sistema primario, así como otras actividades de mantenimiento en diferentes sistemas de la central.

También está prevista la implantación de modificaciones de diseño «destinadas a adecuar las instalaciones a los nuevos requisitos industriales o mejorar la disponibilidad y seguridad de la planta», indican sus responsables.

Medidas antiCovid

Siguiendo el ejemplo de lo que se hizo en la recarga de 2020, se van a reforzar todas las medidas de prevención para proteger a las personas frente al riesgo de contagio.

Entre otras acciones orientadas a la protección de la salud, se distribuirán los trabajos en turnos para reducir el número de personas con presencia simultánea en las instalaciones, se limitarán los aforos en zonas compartidas y se procederá a la bunquerización de la sala de control.

Además, se establecerán controles de acceso a la instalación (control de temperatura y pruebas rápidas de diagnóstico al personal, según criterio médico) y se aplicarán diferentes medidas de higienización y desinfección de zonas comunes.

Por su parte, los trabajadores dispondrán de los equipos de protección necesarios para la realización de sus tareas de forma segura.

Durante el desarrollo de los trabajos de recarga se realizará un análisis continuo de la evolución de la situación, y de las acciones de seguridad y preventivas implantadas, por si fuera necesaria su actualización.

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