Peaje de la R-2 en Cabanillas del Campo.
Peaje de la R-2 en Cabanillas del Campo.

La R-2 sigue dando pérdidas. Las autopistas de peaje que quebraron tras la crisis financiera de 2008 y que el Estado rescató en 2017 obtuvieron un beneficio neto de 1,2 millones de euros en 2021, frente a las pérdidas de más de 6 millones del año anterior, al mismo tiempo que lograron superar la facturación previa a la pandemia de coronavirus. Eso, sumándolas todas y sacando conclusiones en conjunto.

Las autopistas de peaje tuvieron que ser «rescatadas» por el Estado, un auténtico agujero para las arcas públicas, actualmente valorado en unos 1.000 millones de euros. Ese es el dinero que el Estado le debe a las concesionarias por la inversión realizada y aún no amortizada en el momento del rescate.

Las cuentas de la empresa pública que las gestiona, SEITT, reflejan unos ingresos totales de 76,5 millones para las nueve autopistas, que ya es un 48% más que en 2020 y por encima de los 76,2 millones que ingresaron en 2019, el ejercicio previo a la pandemia.

La R-2, de Madrid a Guadalajara, la R-5 Madrid a Navalcarnero, la M-12 Eje Aeropuerto, la AP-41 Madrid a Toledo y la AP-7 Circunvalación a Alicante –a excepción de la AP-7 de Cartagena a Vera, que ganó 1,5 millones–, siguen en pérdidas.

La R3 y la R4, ubicadas a la salida de Madrid dirección Valencia y Córdoba, fueron las que más contribuyeron a este resultado positivo, con casi 5 millones de euros en beneficios, seguidas de la AP-36 (Ocaña-La Roda), con 3,3 millones de euros.

Se prevé un aumento de los ingresos este año

Para 2022, la previsión de esta empresa dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana es alcanzar unos ingresos totales de 108 millones de euros en su negocio de autopistas, gracias al fuerte incremento de la movilidad que se espera tras la recuperación de la pandemia, lo que supondría un incremento del 41% respecto a 2021.

Pese a que los ingresos por peajes ya superan a los anteriores a la crisis sanitaria, las inversiones realizadas en el último año en todas estas carreteras lastraron el resultado bruto de explotación (Ebitda), que se limitó a 1,7 millones de euros, frente a los casi 30 millones de euros registrados en 2019.

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