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12 abril 2024
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La Universidad de Alcalá participa en un proyecto europeo para acercar los servicios de salud mental a migrantes

La salud mental difiere muchísimo según las lenguas y las diferentes culturas. Por ejemplo, un trastorno que puede ser muy común en España como la ansiedad o el autismo, ni siquiera se concibe como enfermedad en otro país.

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La profesora de Lenguas Modernas de la Universidad de AlcaláRaquel Lázaro, es la coordinadora del proyecto europeo Mental Health for All en el que participan 9 países para desarrollar una plataforma de información y comunicación digital multilingüe, culturalmente sensible y basada en evidencia en salud mental, que reduzca las barreras lingüísticas y culturales en el acceso a los servicios de salud mental para refugiados y migrantes.

 – ¿En qué consiste el proyecto?

– Es un proyecto europeo que lleva en marcha dos años de un total de tres, está financiado por el Fondo AMIF (por las siglas en inglés de Asylum, Migration and Integration Fund) de la Unión Europea, y su objetivo es eliminar las barreras de acceso a los servicios médicos de salud mental de nacionales de terceros países. Para ello, estamos creando un repositorio de recursos multilingües para que, tanto profesionales como pacientes de salud mental, dispongan de medios que mejoren el acceso a estos servicios.

Mental Health for All se divide en dos disciplinas. Por un lado, los recursos ligados a la traducción, la interpretación, la comunicación multilingüe e intercultural y, por otro lado, la salud mental, por ello en el proyecto trabajamos profesionales del ámbito de la psicología, de la psiquiatría y de la comunicación sanitaria.

Durante el primer año de vida del proyecto hemos analizado qué recursos existen y de qué modo los podemos hacer más accesibles en los países que forman parte del consorcio: España, Reino Unido, Países Bajos, Bélgica, Alemania, Italia, Lituania, Polonia y Eslovaquia.

– Con este análisis, ¿habéis notado muchas diferencias en los recursos multilingües de salud mental de cada uno de estos países?

– En España existen bastantes recursos. Quizás el país analizado con menos materiales es Lituania, pero esto tiene que ver con la cantidad de inmigrantes que reciben.

En este análisis, aparte del mapeo de recursos, se han incluido encuestas a profesionales de la salud y entrevistas a proveedores de servicios lingüísticos, es decir, a traductores e intérpretes y mediadores interculturales.

– ¿Qué tipo de servicios de salud mental plurilingüe existen en España?

– No existe un esquema estable por regiones, ya que en muchos sistemas de salud también se implantan servicios de mediación intercultural financiados por los servicios de salud regionales, los ayuntamientos o algún proyecto privado o público. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid, existe el programa ‘Salud entre culturas’, que se inició en el Hospital Ramón y Cajal y que está muy consolidado, no solo en salud mental sino en cualquier especialidad médica.

La cuestión es que la salud mental merece una atención particular, no solamente a nivel europeo, sino de cara a detectar problemas sociales y a procurar que existan recursos y fondos para atajar estos problemas.

La salud mental no está tan cuidada como debería y es un tema que difiere muchísimo según las lenguas y las diferentes culturas. Por ejemplo, un trastorno que puede ser muy común en España como la ansiedad o el autismo, ni siquiera se concibe como enfermedad en otro país.

– ¿En qué punto se encuentra el estudio?

– Estamos completando los resultados preliminares de las encuestas y entrevistas a profesionales de la salud mental, proveedores de servicios lingüísticos y pacientes de terceros países. Esta fase estará completa a finales de junio y los resultados se volcarán en otros paquetes de trabajo.

Además, también hemos realizado vídeos de promoción de la salud mental con guiones en diferentes idiomas, tanto en los de los países participantes en el proyecto como en las lenguas de nacionales de terceros países.

También hemos elaborado un listado de recomendaciones de actuación entre las que se encuentra contar con profesionales de la traducción, la interpretación y la mediación intercultural, en vez de utilizar a familiares y amigos para esa labor. Así mismo, recomendamos que los profesionales que hacen la labor de intermediación y de traducción tengan conocimientos en salud mental. Para apoyar esta recomendación estamos preparando formación específica para ellos.

– ¿Cómo ha participado la UAH en este proyecto?

– Sobre todo, nos hemos encargado del segundo paquete de trabajo, que es el del mapeo de recursos. Actualmente la plataforma está funcionando de forma piloto y ya se pueden buscar los recursos de que dispone cada país. La Universidad de Alcalá tiene un papel estratégico en este proyecto, no solamente por la creación de este repositorio sino porque este se alimentará de recursos nuevos que estamos creando.