Vacuna contra el COVID.

La estrategia de vacunación de Castilla-La Mancha ha sido rediseñada para adelantar la previsión del inicio de la campaña para el grupo 5, el integrado por los mayores de 80 años. De esta manera, se acortan los plazos y comenzarán a recibir las primeras dosis a partir del próximo 22 de febrero.

Así lo ha avanzado este lunes el presidente regional, Emiliano García-Page en Albacete, donde ha detallado que de esta forma se hará coincidir la vacunación de este sector junto a los grupos 3 y 4, conformados por los profesionales sanitarios aún no vacunados y los grandes dependientes y sus cuidadores.

Preparados para los viales de la vacuna de AstraZeneca en las instalaciones de Chemo en Azuqueca.
Preparados para los viales de la vacuna de AstraZeneca en las instalaciones de Chemo en Azuqueca.

A la espera de vacunas en mucho mayor número

García-Page ha avanzado que, cuando se reciban más dosis, se abordará junto a alcaldes de grandes ciudades y con el rector de la UCLM, Julián Garde, la posibilidad de contar con espacios de grandes dimensiones en los grandes núcleos de población para poder aumentar el ritmo de administración de las vacunas.

Además, el líder del Ejecutivo autonómico ha ampliado lo esbozado la pasada semana sobre la compra de secuenciadores propios para poder analizar en laboratorios regionales las cepas del virus, de manera autónoma.

Así, ha indicado que serán 1,6 millones de euros los que se dediquen para adquirir un total de once secuenciadores, que servirán para diagnosticar variantes concretas de coronavirus en casos positivos en sólo una hora, así como para estudiar el genoma completo del virus para la detección de variantes que vayan apareciendo.

En dos semanas llegará el equipamiento, que permitirá hacer análisis de manera autónoma sin necesidad de remitir los estudios al Instituto Carlos III, lo que propiciará más agilidad a la hora de tomar decisiones.

Esta tecnología servirá para identificar la penetración de una determinada cepa mediante estudios poblacionales, detectar si las reinfecciones se deben a cepas distintas o identificar la cepa del virus en infecciones de pacientes vacunados para facilitar el desarrollo de nuevas vacunas si se precisaran.