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14 junio 2024
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Más urinarios para Guadalajara

Urinarios, o "aseos autolimpiables" en su denominación técnica, el caso es que Guadalajara tendrá otros tres de estos brillantes artefactos repartidos por nuevos barrios de la ciudad, no sólo por el centro.

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No es el tema de conversación más elegante que quepa plantear, pero disponer de lugares donde evacuar sin trasgredir las normas de urbanidad es importante. Sobre todo cuando no hay donde suele haber donde hacerlo más allá de los locales de hostelería.

Hace años, cuando gobernaba Antonio Román con el apoyo de Ciudadanos, el mandato municipal comenzó con una exigencia del portavoz «naranja», Alejandro Ruiz, que incluso quedo incluida y rubricada en el acuerdo con el PP: que se instalaran urinarios en las calles de Guadalajara.

El entonces político, que ya sólo se dedica a su profesión a diferencia del entonces alcalcde, jugaba con la ventaja de que una de las contratas municipales se había comprometido a hacer lo que él reclamaba, como mejora incluida en un contrato.

De allí surgieron, en cualquier caso, los primeros urinarios metálicos y relucientes del siglo XXI en la capital alcarreña. Fueron 5, a 30.000 euros cada uno. Era 2016. Ahora serán más caros.

Ahora llegan más. La instalación del primero de los nuevos, similares a los anteriores, se llevará a cabo en la calle Salvador Embid, dentro del parque de La Chopera, junto a la zona donde se ubica el parque infantil y las pistas deportivas de voleibol, fútbol y baloncesto.

Un segundo urinario tendrá ubicación en Los Manantiales, más concretamente en la calle de La Isabela de Guadalajara.

El tercer urinario estará en la avenida de la Salinera, junto a la Glorieta de Las Cañas.

Los que se encarguen de instalarlos dispondrán de cuatro meses para entregarlos, a punto.

Muchos requisitos para unos urinarios muy tecnológicos

Sobre los gustos del Ayuntamiento no hay duda posible, por cuanto se demanda a los interesados presupuesto para un urinario del modelo PMR de Primur «o equivalente». Sus dimensiones, además, deben ser 2,60 x 2,35 x 2,65 metros.

«Los materiales empleados serán de primera calidad, impermeables, no absorbentes,
antivandálicos, resistentes al desgaste, sólidos e inalterables por agentes externos
(inclusive ácidos y álcalis utilizados habitualmente en la limpieza y desinfección) y
atmosféricos y totalmente homologados, debiendo cumplir las normas específicas», se puntualiza en la documentación técnica a la que ha tenido acceso LA CRÓNICA.

El espacio contará con, al menos, el siguiente equipamiento:

 Inodoro con asiento abatible en acero inoxidable con sistema de lavado,
desinfectado y secado después de cada servicio, y descarga de cisterna
automática a la salida de la cabina
 Barra de apoyo en acero inoxidable.
 Dispensador de hoja de papel antivandálico con capacidad para 1.000
toallitas higiénicas.
 Papelera con capacidad de 25L antivandálica y antifuego en acero
inoxidable.
 Lavabo empotrado con servicio automático en acero inoxidable.
 Espejo sobre lavabo, anativandálico y en acero inoxidable.
 Percheros en acero inoxidable.
 Ventilación forzada mediante extractor de aire.
 Calefacción regulable con termostato.
 Rejillas exteriores de ventilación dispuestas perimetralmente.
 Puerta de acceso en acero inoxidable, blindada y antivandálica.
 Panel exterior de información.
 Iluminación interior compuesta por cuatro luminarias estancas de bajo
consumo tipo LED.
 Iluminación natural, mediante línea de bloques de vidrio.
 Iluminación de emergencia.
 Sistema de llamada de auxilio que pueda ser accionado con facilidad
desde cualquier punto del interior del aseo.

«El grado de seguridad y resistencia serán fundamentalmente relevantes, teniendo en
cuenta, especialmente, aspectos tales como la resistencia al impacto, a la corrosión y al
gradiente térmico», subrayan los redactores del pliego. Para asegurarse de que lo consiguen, detallan una larga serie de requisitos al respecto:

 La instalación deberá contar con un sistema de seguridad que impida el accionamiento
del mecanismo de limpieza mientras los usuarios se encuentran en el interior.
 La cabina dispondrá de dispositivos de cierre y seguridad con el siguiente equipamiento:
 Reloj programable para horario de apertura y cierre de la instalación con
posibilidad de programación semanal.
 Cableado del cuadro y de los componentes del aseo libre de halógenos.
 La situación del aseo “ocupado” quedará indicada en el exterior de forma
visible, evitando su utilización por otra persona.
 Utilizado el aseo y abandonado el mismo por el usuario, éste deberá
cerrarse de forma automática y eficaz, indicando desde el exterior de
forma visible, la indicación de “libre”.
 Información escrita y gráfica en el interior de la cabina sobre el
funcionamiento del sistema de autolimpieza y de salida al exterior del
aseo.
 La situación de “fuera de servicio” deberá ser indicada de forma visible
desde el exterior, imposibilitando el acceso del público a la cabina.
 Alarma acústica para tiempo límite de uso.
 Contador de usos.
 Sistema de descarga de cisterna con accionamiento asociado a la acción
de desbloqueo de la puerta.
 Sistema de detección de presencia para eliminar fallos en el proceso de
autolimpieza.
 Las células encargadas de suministrar agua en el lavamanos deberán
contar con sistema de seguridad que impida el suministro de agua
continuo en caso de obstaculización de la señal.
 Deberá contar con un sistema de funcionamiento automático que permita
la limpieza del asiento, inodoro y suelo de la cabina tras cada utilización.
 El aseo contará con sistema de instrucciones habladas configurable

Por lo demás, estos «aseos autolimpiables», que es como se denominan oficialmente, tendrán una garantía mínima de 2 años.


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